Fiesta Grande de San Roque
La crisis golpea la devoción: un traje de chuncho cuesta hasta Bs 3.500
El incremento en el precio de telas, plumas y adornos elevó entre Bs 500 y Bs 1.000 el costo de los tradicionales trajes de chuncho. A pesar de ello, los artesanos esperan que los promesantes mantengan viva la tradición
A dos semanas del inicio de las procesiones de la Fiesta Grande de San Roque, la confección de los tradicionales trajes de chuncho vuelve a dinamizar el trabajo de los artesanos tarijeños. Sin embargo, este año la celebración religiosa también refleja el impacto de la crisis económica, pues vestir una promesa cuesta entre Bs 2.000 y Bs 3.500, dependiendo de los materiales y acabados.
Don Epifanio Condori Jorge, reconocido confeccionista de trajes para promesantes, explicó que el incremento responde al encarecimiento de los insumos utilizados en la elaboración de cada vestimenta, especialmente las telas, los adornos y las plumas de pavo, cada vez más difíciles de conseguir.
"Ha subido la tela, han subido las plumas de los pavos y está difícil conseguirlas. Por eso los precios también tuvieron que subir", afirmó.
Según detalló, el traje de Bs 2.000 está confeccionado con tela piel de sirena y un turbante pequeño; el de Bs 2.500 incorpora telas con brillo y mayor cantidad de adornos; mientras que el de Bs 3.500 utiliza telas bordadas, acabados más elaborados y un turbante de mayor tamaño, que requiere una cantidad considerable de plumas.
Cada traje incluye el atuendo completo del promesante: turbante, velo, pañueleta, ponchillo, pollerín, coderas, flecha y una caja para guardar todas las prendas.
El artesano indicó que, en comparación con la gestión pasada, el incremento oscila entre Bs 500 y Bs 1.000, dependiendo del modelo elegido. Para los niños, el costo es aproximadamente Bs 500 menor, debido a que se utiliza menos material.
Aunque la tradición permanece vigente, Condori reconoce que la demanda disminuyó respecto a años anteriores. Recordó que durante 2022 y 2023 el movimiento fue mucho mayor, mientras que el año pasado y la presente gestión las ventas bajaron.
"Sí ha bajado. Antes había más movimiento, ahora es un poco menos", comentó.
Pese a ello, mantiene la expectativa de recibir más pedidos en los días previos a la festividad, ya que muchos promesantes acostumbran a realizar sus encargos a última hora.
El taller también recibe trajes usados para adaptarlos al crecimiento de los niños o renovar algunos detalles. Estos trabajos requieren entre uno y dos meses de anticipación, por lo que recomienda no esperar hasta los días cercanos a la procesión.
Además de clientes de Tarija, Don Epifanio confecciona trajes para promesantes que llegan desde Argentina, otros departamentos del país e incluso España, donde residen tarijeños que regresan cada año para cumplir su promesa a San Roque. Muchos de ellos solicitan turbantes adornados con plumas en los colores de la bandera boliviana.
Un traje para cada bolsillo
Consciente de la situación económica que atraviesan muchas familias, Don Epifanio también procura adaptarse al presupuesto de cada promesante. Explica que puede elaborar trajes con distintos materiales, acabados y tamaños, de acuerdo con las posibilidades de cada cliente, sin perder la esencia de la vestimenta tradicional.
Además de confeccionar trajes nuevos, recibe prendas usadas para restaurarlas, renovar adornos o adaptarlas al crecimiento de los niños, una alternativa que permite a muchas familias mantener viva la tradición con una inversión menor.
Su taller está ubicado frente al Mercado IV Centenario, donde atiende personalmente a quienes desean cotizar un traje, realizar ajustes o restaurar su vestimenta para la Fiesta Grande de San Roque.
Para el artesano, la confección de cada traje representa mucho más que un trabajo. Él mismo fue chuncho por promesa y asegura que conoce el profundo significado de esta manifestación de fe.
"Estoy agradecido con mis chunchos. Es un gusto atenderlos porque yo me debo a ellos", expresó, convencido de que, pese a las dificultades económicas, la tradición seguirá siendo uno de los símbolos más importantes de la Fiesta Grande de Tarija.
"Me debo a mis chunchos": el artesano que mantiene la tradición
Detrás de cada traje de chuncho hay horas de trabajo manual, paciencia y un profundo respeto por una de las tradiciones religiosas más importantes de Tarija. Esa es la filosofía con la que Don Epifanio Condori Jorge desarrolla su oficio desde hace varios años, una labor que aprendió junto a su esposa, Jimena Vedia, quien fue la primera en dedicarse a la confección de estas vestimentas.
"Mi esposa comenzó primero y ella me enseñó. Estoy agradecido con ella porque este trabajo es bonito y atender a los chunchos me gusta", cuenta con orgullo.
Más allá de confeccionar trajes nuevos, Don Epifanio acompaña a los promesantes en cada etapa. Muchos regresan después de varios años para ajustar la ropa que quedó pequeña, renovar adornos o restaurar la vestimenta que utilizaron en anteriores promesas. Así, cada traje continúa acompañando a las familias a lo largo del tiempo.
También ofrece restauración de prendas y accesorios como velos, flecos, plumas y coderas, una alternativa que permite conservar la vestimenta sin necesidad de adquirir un traje completamente nuevo.
La relación con sus clientes ha trascendido las fronteras. Personas que emigraron a España o viven en Argentina y otros departamentos del país regresan cada año para bailar en honor a San Roque y continúan confiando en su trabajo.
Don Epifanio también fue chuncho por promesa. Por eso asegura que cada traje lleva una parte de su propia historia y de su fe.
"Yo he sido un chuncho. Fue una promesa y un honor. Ya cumplí mi promesa y ahora me toca atender a los chunchitos. Me debo a mis chunchos", afirma.
Con cada puntada y cada turbante terminado, este artesano contribuye a preservar una tradición que se transmite de generación en generación y que convierte a la Fiesta Grande de San Roque en una de las expresiones de fe e identidad cultural más importantes de Tarija.








