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Mediterráneo: Paz, Tuto y el mundo sin consensos

Este texto forma parte de la newsletter Mediterráneo que cada viernes distribuye el director Jesús Cantín conectando la actualidad internacional con la información nacional, si quieres recibirlo directamente en tu correo, suscríbete

Internacional
  • Jesús Cantín
  • 07/09/2025 00:00
Mediterráneo: Paz, Tuto y el mundo sin consensos
Mediterráneo

Estimados y estimadas

La campaña electoral en Bolivia ha bajado relativamente su intensidad mientras los dos candidatos, Tuto Quiroga y Rodrigo Paz, emprenden su “necesario” viaje al centro luego de hacer las cuentas pertinentes: El uno tiene muy poco donde rascar por la derecha y el otro ha prometido demasiado para las espaldas políticas que tiene.

Siempre ha sido normal que las propuestas de campaña no acaben casando con las que luego se ejecutan en el gobierno, pero las hemerotecas digitales son mucho más manejables que las físicas y pasan factura pronto. En Argentina lo está sufriendo Javier Milei, que más allá de las provinciales de Buenos Aires de este domingo, se juega su proyecto político en las legislativas del próximo 26 de octubre en medio de escándalos de corrupción y castañeteo de dientes por el dólar: Argentina vive en el alambre desde hace décadas y el caos se desata rápido.

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Trump es otro que hace equilibrios para sostenerse entre sus promesas y sus actos, y en ese camino parece haber optado por poner a prueba las reglas de la democracia y todos los consensos mundiales, y también nacionales: desplegar a la Guardia Nacional y tomar el control de Washington o matar a 11tripulantes de una barca por sospechar narcotráfico son límites por los que sigue explorando, sin que nadie se ponga al frente en el hemisferio occidental, que es donde esas cosas, se supone, valían algo.

Porque sí, Xi Jinping se sigue moviendo en su zona de influencia, más cohesionada que nunca precisamente por los desvaríos de Trump y su extraña forma de entender las relaciones diplomáticas: duro con Zelenski y Palestina, carta blanca con Putin y Netanyahu, y su ambicioso proyecto de reindustrializar EEUU por la vía unilateral, el chantaje, y el dólar barato. Veremos si los BRICS se atreven a dar el paso definitivo y qué impacto tienen todos estos movimientos en el continente siempre olvidado: África, que está cambiando de manos.

  • Lea también: ¿La democracia es un consenso que se resquebraja?

Ni Tuto ni Paz dedican mucho tiempo a explicar su esquema de relaciones internacionales, porque en esta Bolivia ubicada sociológicamente en la esfera occidental, y con la mayoría de la población cómoda en su rol periférico, más allá de 20 años de discursos y proclamas que no han cambiado esencialmente nada, ni el dólar ni la visa se cuestionan. Aun así, gran parte de la salida de la crisis económica pasa por acertar en las vías a tomar con más visión que dogmas.

De todo esto hablamos en este Mediterráneo de hoy que espero lo disfrute.


El plan Venezuela y la impunidad

¿Qué pasó?

El tema lo hemos visto como por esas cámaras de videojuegos. Una lancha navegaba cerca de las aguas territoriales de Venezuela. El ejército de Estados Unidos apuntó sobre ella y, zas, saltó por los aires. Murieron las11 personas a bordo. El presidente de los Estados Unidos Unidos le llamó “barco”, asumió la responsabilidad y aseguró que todos los que iban en esa embarcación "estaban identificados con toda seguridad como narcoterroristas". No hubo derecho aun abogado, a un juicio justo o algo parecido. 11 personas liquidadas en un segundo.

  • Lea también: El misterio de una lancha pulverizada por un misil en medio del Caribe

¿Y ahora qué?

Donald Trump y Marco Rubio, el secretario de Estado y en este caso sí, principal operador de la estrategia, no se ruborizan ni disimulan. Rubio ha dicho que no le importa el informe de la ONU que advierte que apenas el 5% de la droga que va a Estados Unidos sale por Venezuela. El narcotráfico – como en su día las armas de destrucción masiva – es la piedra angular sobre la que se está desplegando la estrategia.

  • Lea también: Marco Rubio: "No me importa lo que dice la ONU"

Esa misma estrategia tiene otra ancla: el desprestigio absoluto de Nicolás Maduro y el régimen chavista a nivel internacional, labrado por acción y omisión; por una campaña durísima de muchos actores internacionales, pero también por la torpeza democrática con la que se ha manejado el régimen en su empeño por conservar el poder a toda costa.

  • Lea también: Qué busca Trump con el insólito despliegue militar de EE.UU. en el Caribe y su "ataque letal" a un bote procedente de Venezuela

El momento ha entrado en una encrucijada: ¿El odio a Nicolás Maduro es excusa suficiente para justificar el asesinato de 11 personas en altamar por decisión del presidente de Estados Unidos?

Probablemente nadie abra ese melón. Apenas Gustavo Petro ha alzado la voz frente al operativo, a todas luces ilegal y desproporcionado, y es ese silencio el que pone en riesgo a todo el mundo y tal vez el objetivo mismo de todo esto.  La diplomacia multilateral, la ONU, y el resto de herramientas que nos han traído hasta aquí están obsoletas.

Trump dijo hace seis meses que había que convertir Gaza en un gran resort turístico, unos se escandalizaron, otros se partieron de risa. Los escandalizados hoy miran para otro lado e Israel no solo avanza sobre Gaza, sino también sobre Cisjordania luego de haber sometido a todos sus rivales regionales con métodos poco ortodoxos.

  • Lea también: Estados Unidos y Venezuela: seis años de máxima tensión

Trump tiene la habilidad de colocarse del lado del fuerte en cualquier conflicto. Iba a acabar con la guerra de Ucrania en un día, solo que el plan contemplaba entregar los territorios ocupados y olvidarse de la OTAN que EEUU le prometió. Esta semana 26 países le dijeron a Zelenski que lo protegerían si hay alto el fuego, que es lo mismo que decirle que no va a entrar en la OTAN. Ya solo falta la segunda parte para que Putin se declare vencedor.

Aceptar este grado de impunidad en este lado del mundo es abrir una puerta peligrosa al intervencionismo y a la violencia. La OEA hace equilibrios y mira para otro lado mientras la CELAC, creada a tal efecto sin Estados Unidos, ha emitido recién un comunicado para declararse “preocupada” por el despliegue militar de EEUU.

Claro que siempre queda la opción de hacer como Maduro: poner en duda la veracidad de ese operativo y desconocer a los 11 fallecidos…

  • Lea también: Maduro: “Respeto a Trump, lo invito a dialogar. Ojalá recapacite”

¿Y qué hay de lo nuestro?

En los últimos envíos hemos ya hablado de la paradigmática relación entre Luis Arce y Nicolás Maduro, intermediada por la pugna con Evo Morales, y las consecuencias que ha tenido para articularse con otros líderes de la región aparentemente de una línea más progresista que podía haber dado otros resultados, así que no nos extenderemos.

Ahora, es necesario en este caso hacer el ejercicio de abstraerse de los protagonistas y trasponer el hecho. ¿Se imaginan que el ejército argentino bombardeara un gomón en el río Bermejo con 11 bagayeros abordo por la sospecha de que llevara droga?


China, el nuevo orden

¿Qué pasó?

China celebró su mayor desfile militar por el 80º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial tres días después de sacar músculo con la cumbre de la Organización para la Cooperación de Shangai el finde semana. Músculo militar y músculo diplomático en un momento en el que el “trono mundial” está vacante.

¿Y ahora qué?

Más de una veintena de líderes acudieron al evento. Entre ellos, el presidente ruso, Vladímir Putin, y el líder norcoreano, Kim Jong-un. También han asistido dirigentes de Turquía, Irán, Pakistán, Myanmar o Vietnam. El único líder de la Unión Europea es el primer ministro eslovaco, Robert Fico.

  • Lea también: Por qué la muestra de poder de Xi en el enorme desfile de Pekín es un desafío al orden mundial liderado por EE.UU.

En la cumbre de la OCS se escenificó además la reconciliación entre China e India tras los enfrentamientos de 2020 y que tienen un solo motivo: la política internacional de Donald Trump.

  • Lea también: La danza del dragón y el elefante. China y la India se acercan como respuesta a Trump

China lleva años intentando construir un nuevo orden mundial, pero nunca lo había tenido tan fácil. Pekín promueve, esencialmente, un orden multipolar basado en la soberanía de los Estados y donde los países en desarrollo puedan jugar con las mismas cartas con las que jugaron los hoy desarrollados, concediéndoles más peso en el tablero internacional. Trump, todo lo contrario.

  • Lea también: Lo que las nuevas armas que se mostraron en el enorme desfile de Pekín revelan sobre las capacidades militares de China

EEUU definió el mapa después de la Guerra Mundial, pero Trump lo desprecia. Su plan, al menos el mostrado hasta ahora, pasa por despreciarlos consensos y aplicar el unilateralismo en asuntos tan sensibles como la imposición de aranceles, pero además, su debilidad por los poderosos y su falta de humanidad con los débiles tiene corto recorrido fuera de Estados Unidos, que por otro lado, es su prioridad exclusiva.

  • Lea también: ¿Qué quiere el Sur global?

Cuestionar la narrativa hegemónica de quién ganó la segunda guerra mundial, de forma coordinada con Putin, es algo así como el último desafío. La ofensiva diplomática china busca proyectar a China como líder del Sur Global, pero a la vez, convertir el Sur Global en el centro. Xi pretende aprovechar las guerras comerciales de Estados Unidos para mostrarse como un aliado más cercano y fiable. La distensión con India y el progresivo acercamiento del Sudeste Asiático hacia Pekín refuerzan la posición del presidente chino de cara a una futura cumbre con Trump en otoño.

  • Lea también: El nuevo culto a los héroes: China y la disputa global por la memoria

China no atraviesa su mejor momento a nivel interno, su economía atraviesa ciertas dificultades mientras se pincha la burbuja inmobiliaria y no se alcanzan determinadas metas de productividad e innovación. Aún así, las condiciones parecen estar dadas para intentar el asalto al cetro mundial: Trump ha hecho de Estados Unidos un socio poco confiable y pretende además derrumbar el dólar para apuntalar su plan interno. Si China quiera convertirse en el referente, es ahora.

¿Qué hay de lo nuestro?

Con una China buscando amigos por todo el mundo y dada la condición estratégica de Bolivia, enclavada en el corazón de Sudamérica, una delas regiones más ricas en recursos naturales y con más debilidades institucionales, se hace todavía más inexplicable que el gobierno de Luis Arce se haya derrumbado de esta manera, incapaz de encontrar mecanismos para sostener una economía verdaderamente pequeña como la nuestra.

China cambió de estrategia hace unas décadas y, salvo inversiones muy prioritarias o estratégicas, como los corredores bioceánicos o algunos megapuertos, dejó la iniciativa a sus empresas. En Bolivia son ellas las que buscan mecanismos de cooperación “ganar – ganar” (en el gas, en el litio, en la minería, en casi todo) y no el Estado como tal.

Todo apesta a corrupción camuflada en “sinergias de cooperación”, pero lo cierto es que no se ha logrado establecer otras fórmulas que hubieran facilitado la vida al gobierno de Arce Catacora, como por ejemplo, la compra de bonos soberanos – China es el mayor tenedor de bonos de EEUU, por ejemplo – y ni siquiera los acuerdos para comerciar en yuanes, siendo una prioridad de los BRICS abrir el comercio mundial a otras monedas, ha sido desarrollada suficientemente para beneficio de Bolivia.

No estoy planteando que Arce debería haber convertido Bolivia en semi colonia China, pero sí que es ciertamente extraño que una potencia como China no haya sido sensible a las necesidades de un pequeño país rico en recursos y genuinamente alineada – por mayoría social – en sus planteamientos geoestratégicos. Si se mira desde el otro lado, dependiendo quien gane y como resulten otros comicios en la región, se puede tratar de una sensible pérdida de una cabeza de playa en un continente complejo y apetecible. Pero ni modo, somos así de ingobernables.


África, en el centro de todo y de nada

¿Qué pasó?

En África en realidad nunca pasa nada. Las noticias llegan con cuentagotas, a menudo filtradas por las grandes agencias de noticias asociadas a intereses nacionales, principalmente de los países hegemónicos donde preocupa “la migración”, pero cuentan muy poco del origen y sus causas, que evidentemente son múltiples, aunque casi todas relacionadas al milenario saqueo de recursos naturales, que se traduce en pobreza, corrupción y guerras, últimamente con muchas potencias interesadas.

¿Y ahora qué?

El conflicto interno es complejo y lejano y la generalización es de entrada un error. Las colonias nunca generaron Estado, la desinstitucionalización siempre fue la tónica general y en los últimos años se viene produciendo un recambio de tutelajes en una segunda descolonización, donde sobre todo en el Sahel, de donde se ha venido expulsando los “restos” estratégicos que las metrópolis como Francia habían dejado en el continente para seguir controlando los asuntos clave.

La creciente influencia de China y la participación de los grupos mercenarios rusos han definido el nuevo escenario del que se habla muy poco en los noticieros. Un viejo amigo misionero en Benín y con un internet mejor que en Bolivia me recomendó a Paul Martial, una suerte de cronista de esta segunda descolonización con muchos artículos indexados en Rebelión en los que vale la pena invertir tiempo.

  • Este es el último: Sahel: salir del pantano de la militarización y recomiendo también este del año pasado que repasa todo el tablero: Sahel: solo estamos cambiando de amo

Es verdad que el del poscolonialismo no es el único enfoque para explicar el retraso de África, pero en cualquier caso, investigarlo (y no ignorarlo) es un deber para el periodismo de hoy, aunque sea desde lejos.

  • Lea también: Comercio con África: ¿nuevas viejas dependencias?
  • Lea también: Françafrique o cómo poner fin a las lógicas neocoloniales. Entrevista a Amzat Boukari-Yabara

¿Qué hay de lo nuestro?

Posiblemente las diferencias entre Bolivia y cualquier país del África profunda no sean tan grandes en lo que respecta a la depredación de sus recursos naturales, sino más bien, que afortunadamente se ha logrado controlar el uso de la violencia o el establecimiento de grupos paramilitares, una tarea que vuelve a estar en jaque por el avance del narcotráfico. Tomar mayor conciencia de la riqueza y lo central de su administración con soberanía y lealtad al Estado es clave.

Por otro lado, otro de los grandes problemas de África es su debilidad como continente, la ausencia de una voz sólida y representativa de sus países – la Unión Africana, sin duda, no lo es – que tenga influencia real no tanto en la ONU, sino en la OMC y el resto de organizaciones que regulan la economía y que de una u otra forma contribuyen a la cohesión continental. América Latina tiene instituciones, pero su debilidad es sonrojante. El tema sigue sin entrar en la agenda.


Para seguir: El efecto Bolsonaro

El martes 2 de septiembre inició el juicio por intento de Golpe de Estado contra Jair Bolsonaro por los hechos acaecidos en Brasilia luego de la derrota electoral del entonces presidente frente a Lula da Silva, quien a su vez había acabado en prisión por varios procesos hoy anulados.

  • Lea también: El proceso que marca a Brasil: Bolsonaro contra la democracia

Todo comenzó con los ataques al Palacio del Planalto (sede de la Presidencia de la República), al Congreso Nacional y a la sede del Tribunal Supremo Federal el 8 de enero de 2023. La investigación asegura que todo estaba preparado desde mucho antes, desde la narrativa pro fraude en las ánforas electrónicas, como en los tiempos y concentraciones.

Observadores internacionales señalan que el juicio ha sido pulcro, pero el debate hoy está en las redes y se necesitan argumentos mucho más simples. De hecho no se necesitan ni argumentos. La ultraderecha asegura que es un proceso político y ya. El propio Donald Trump, en otro hecho inédito, subió unilateralmente los aranceles aduaneros a Brasil (que compra más de lo que vende) como escarmiento de lo que considera un proceso político. En la cámara, por cierto, avanza un proyecto de Ley de Amnistía que podría beneficiara Bolsonaro.

El matiz político es evidente. Queda poco más de un año hasta las elecciones generales en Brasil y la narrativa es importante. Con 80 años cumplidos, es probable que Lula vuelva a candidatear y si nada se lo impide(de momento está inhabilitado), también lo hará Jair Bolsonaro, que ha cumplido70. En cualquier caso en juego están dos visiones de país no tan contrapuestas en el fondo – Bolsonaro acabó sosteniendo la mayor parte del Estado social construido en la época de Lula -, pero sí en la forma. Lula ha moderado posiciones hacia la socialdemocracia; Bolsonaro cada vez más a la ultraderecha. Son discursos, pero el hecho de que el proceso se vea como político, penaliza a unos y favorece a los otros.


LAS RECOMENDADAS

Entre las recomendadas para este fin de semana

  • Esto de Anfibia sobre el dólar: Todas las caras del dólar
  • Esto de Nueva Sociedad: Sí al mercado, ¿no al patriarcado? Una radiografía del feminismo de derecha
  • Esto de Celag: Colombia 2026:escenario electoral
  • Esto de La Jornada: Siete años de la Cuarta Transformación – un balance

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