Freno para el desarrollo: sólo 6% de conexiones a internet son fijas

La gran mayoría de las conexiones son móviles, y se usan más para fines sociales.

Según la reciente información divulgada por la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT), al primer trimestre de 2019, el acceso de la población a Internet se realiza mayormente través del teléfono móvil (93,7%), mientras que las conexiones fijas representan apenas el 6,3% del total a nivel nacional.

Por otra parte, la última versión disponible del informe del Estado de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en el Estado Plurinacional de Bolivia, de 2018, elaborado por la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (AGETIC), resalta que en promedio hay un celular por cada habitante en Bolivia.

Considerando que el número de conexiones a internet a nivel nacional superó ya los 10 millones, se puede afirmar que casi todos los portadores de un celular o teléfono inteligente cuentan con conexión a internet.

El problema es que la mayor parte de la población accede a internet a través de la telefonía móvil “y con pequeños paquetes prepago”.

¿Internet como servicio básico?

La Constitución Política del Estado aprobada en 2009 declara el Internet como un servicio básico. Sin embargo, el hecho de que el acceso a este servicio sea mayoritariamente a través de teléfonos móviles y con paquetes de prepago, impide satisfacer adecuadamente las necesidades de la población usuaria.

Conexión móvil no permite acceso constante, barato e ilimitado que se necesita para usos productivos. Fuente imagen: ATT.

El informe de AGETIC 2018, explica esto con un ejemplo: “imaginemos que la red de redes llega a través de cañerías similares a las del agua potable. Entonces, cada internauta podría beber sólo algunos vasos pequeños de agua que esté en la posibilidad de pagar para saciar su sed. Es decir, la mayoría de los internautas bolivianos tiene un acceso limitado y restringido a la red, y por lo tanto, está imposibilitado de cubrir muchas de las necesidades básicas asociadas a este servicio, en contraste con un acceso constante, barato e ilimitado a manera de una pileta pública o de una conexión directa a las casas”.

Esta situación se agrava cuando, dependiendo del lugar de residencia, las probabilidades de acceso a una conexión fija o inalámbrica se reducen “drásticamente”.

El patrón de acceso y uso de internet en Bolivia incentiva a que los internautas “sean consumidores de tecnología (desde el celular se puede hacer uso de Facebook o WhatsApp), pero el acceso no es suficiente para realizar actividades de estudio, trabajo o investigación”, agrega el informe.

En este sentido, el tipo de acceso resulta aún más insuficiente para impulsar adecuadamente una economía basada en la ciencia, tecnología e información, que permita la ansiada transición de la economía extractiva a una del conocimiento.

Consumidores pasivos

Si bien el acceso a las tecnologías es importante, ello no asegura que las mismas se adopten y se exploten. Así lo afirman el ingeniero Antonio Crespo y la experta en derecho informático Karina Medinaceli, quienes llevaron a cabo una investigación conjunta publicada en 2013 por el Observatorio Iberoamericano del Desarrollo Local y la Economía Social.

Consumismo pasivo: en teléfonos inteligente se usa internet más para las redes sociales.

En dicha investigación, Crespo y Medinaceli afirman que la baja adopción de los servicios del satélite Túpac Katari y los problemas en la adopción de los telecentros educativos en Bolivia revelan que las políticas públicas han seguido una perspectiva tecnocéntrica.

Esta perspectiva “lleva implícita una visión optimista y lineal de su impacto en la sociedad, pues supone su utilización casi homogénea y natural una vez resuelto el problema del acceso físico a estos instrumentos. Asume un rol pasivo de las personas y de las comunidades en el despliegue de las TIC y suele darle prioridad a la determinación tecnocrática de los paquetes tecnológicos que mejor responderían a las necesidades de la sociedad”.

Al respecto, otros expertos consideran que, junto con la infraestructura física, las iniciativas para cerrar la brecha digital deben prestar atención a los sistemas humanos y sociales para que la tecnología pueda marcar una diferencia.

El informe de AGETIC puntualiza que “se deben generar incentivos para que los sistemas humanos y sociales tomen parte activa de la adopción y apropiación de las tecnologías. Sin embargo, la brecha digital a nivel de la infraestructura física se ve agravada por las condiciones del entorno, en especial respecto a los servicios de Internet que se constituye en el escenario en el cual las TIC se están desarrollando”.

De consumidores a productores

La estructura de oferta del internet en Bolivia es parcialmente responsable por el hecho de que los usuarios sean mayormente consumidores pasivos de tecnología, puntualiza la AGETIC.

Al respecto, el activista de software libre y Jefe unidad de gobierno electrónico de la AGETIC, Esteban Lima, recomienda que para que el Estado pueda controlar la tecnología que utiliza, sin intervención de actores externos, se debe cambiar la visión de consumidores a productores, lo que significa fabricar tecnología.

Para ello, propone desarrollar capacidades tecnológicas y generar mejores condiciones para el aprendizaje tecnológico a nivel individual, a nivel organizacional y a nivel país.

Las líneas de acción para lograrlo son fundamentalmente tres: 1) Descentralización de la infraestructura, 2) Mayor asequibilidad promoviendo el ingreso de nuevos operadores y 3) Desarrollo de capacidades y concentración de esfuerzos. “Las tres líneas de acción tienen repercusiones en el uso individual, en el uso comercial y en el uso a nivel de gobierno de las TIC”.

El precio del servicio bajó, pero no lo suficiente

La AGETIC informa que entre 2011 y 2017 hubo un “crecimiento exponencial” del tráfico internacional de internet en Bolivia, pasando de 11.137 megabits por segundo (Mbps) hasta los 195.132 Mbps, “debido al crecimiento de suscriptores a los servicios de telefonía móvil con acceso a Internet y a la proliferación de teléfonos inteligentes”.

Por otro lado, el precio que los operadores mayoristas nacionales pagan a las empresas internacionales para que el tráfico nacional transite por sus cables tiene una fuerte tendencia decreciente en el mismo periodo de tiempo.

“En 2011, el precio promedio mensual de 1 Mbps puesto en frontera para ser transportado por las redes internacionales era de 267,7 dólares; en octubre de 2017 descendió notablemente (a menos del 10% de ese monto) llegando a 24,5 dólares”, detalla el informe.

Bolivia: Evolución del tráfico internacional de internet y del precio de tránsito a redes internacionales. ATT 2017.

Si bien este último precio es mucho más asequible, Carlos Sanabria, jefe de Regulación Técnica de la ATT, subraya que el precio del tránsito de tráfico en los puertos marítimos es cercano a 1 dólar. Es decir que por cada Mbps que transita de Bolivia hacia el extranjero, los operadores mayoristas tienen que pagar alrededor de 23 dólares extras porque, por su condición de mediterraneidad, Bolivia no tiene una salida internacional que llegue hasta alguna conexión marítima.

Para atacar este problema, la ATT facilitó en octubre de 2017 el acercamiento de los operadores mayoristas con la empresa colombiana de telecomunicaciones AZTECA con el fin de que iniciaran negociaciones que permitan rebajar el precio de tránsito internacional pagado en Bolivia.

Por otro lado, ENTEL emprendió el proyecto “Fibra Óptica Soberana al Pacífico”, permitiendo extender su red hasta el Perú, a las costas del municipio de Lurín. Según información preliminar, con una longitud aproximada de 800 kilómetros de fibra óptica terrestre y 1.200 kilómetros de cables submarinos, el proyecto conecta la red troncal de fibra óptica de Bolivia directamente con los cables submarinos de la red mundial.

En junio de 2019, el gerente de ENTEL, Mauricio Altovez, anunció que el proyecto permitirá a la empresa estatal negociar de manera directa con los operadores internacionales para adquirir los servicios de internet, lo que repercutirá en una rebaja de tarifa “muy sustancial” en favor de sus usuarios en el país, a partir del mes de septiembre de este año.

En Bolivia rige el mercado imperfecto

Según la AGETIC, “el precio y las posibilidades de acceso hasta los cables submarinos de las redes de fibra óptica regionales definen el marco de negociación entre los proveedores mayoristas y minoristas dentro del país”.

Estudios de la AGETIC muestran que hay un oligopolio en la provisión de internet en Bolivia.

Asimismo, resalta que los precios del tráfico de tránsito en Bolivia no están regulados, es decir, deberían responder a la libre oferta y demanda.

Sin embargo, la oferta de servicios de internet no funciona en un mercado libre, abierto y competitivo, sino que “los operadores mayoristas forman un oligopolio en el mercado de los servicios de Internet, tanto en los servicios de tránsito (para operadores) como en los servicios de Internet (para clientes finales), limitando así su oferta en términos de calidad y precio”.

En este sentido los operadores mayoristas “controlan la oferta y, a la vez, compiten con los minoristas en los diferentes servicios de provisión a los usuarios finales, servicios cuyas tarifas mínimas se encuentran establecidas por la entidad de regulación”, advierte la AGETIC.

Por tanto, existe un mercado distorsionado, “donde los operadores mayoristas tienen la capacidad de manipular los precios en ambos tipos de servicio para su beneficio. Por ejemplo, fijando un precio alto al servicio de tránsito internacional a un operador minorista y, al mismo tiempo, bajando el precio de su servicio de Internet (hasta el mínimo permitido por la ATT) en las localidades donde el operador minorista (más pequeño) tiene su nicho de mercado”.

Alternativas

Carlos Sanabria, de la ATT, manifestó que se está realizando un estudio para determinar el costo de transporte de tráfico dentro del territorio nacional hacia los puntos de salida internacional para así poder establecer medidas de regulación de los precios que los proveedores mayoristas ofrecen a los minoristas, mejorando así sus condiciones de acceso.

La AGETIC resalta que otras alternativas se relacionan a la especialización de servicios, donde empresas supervisadas por el Estado han asumido la administración de la red troncal de fibra óptica, promoviendo que los operadores de Internet desplieguen la red de acceso de la “última milla”, como ha ocurrido en Colombia y Brasil.

Y es que tratar de regular el oligopolio existente mejoraría, en parte, las condiciones de competencia de los operadores minoristas, pero mantendría a los operadores mayoristas dominando el mercado de transito internacional y compitiendo con los minoristas en el mercado del servicio de Internet.

Mientras que, la propuesta de la especialización de los operadores “permitiría que los operadores se concentren en mejorar la oferta de los servicios en su ámbito, lo cual derivaría en una diversificación y mejora de la oferta del Internet a los usuarios finales”.

La tarea es urgente, porque el oligopolio “puede impedir el desarrollo orgánico del Internet de banda ancha”, advierte la AGETIC.

Red troncal de fibra óptica a nivel nacional 2017. Fuente: AGETIC 2018.