El muralismo gana espacio en Tarija, pero sin política de por medio

“Muchos de los murales que se realizan son en un sentido más folclórico pero que terminan banalizando el mensaje, incluso muchos de ellos no responden a la estética de la identidad regional”

Si bien hay una línea de recuperación del muralismo con obras que nos recuerdan a actores emancipadores como Nilo Soruco, Los Montoneros de Méndez o también aquellas que expresar demandas medio ambientales o étnicas, en Tarija priman más los que tienen contenido costumbrista, folclórico y tradicional.

Para el artista plástico, René Subelza, el contenido político y de protesta en los murales se agotó con el fin de las dictaduras, trabajos de los mexicanos Diego Rivera o David Siqueiros fueron importantes en los procesos de liberación de la sociedad, pero posteriormente se ingresó en una especie de statu quo.

Sin embargo, empezó a renacer porque desde hace unos cinco a siete años atrás grupos de artistas particulares empezaron a trabajar obras con mensajes que abordan el medio ambiente, la ecología, las etnias, lo que le brindó una nueva fuerza la muralismo como vehículo de comunicación popular.

Apuntó que se puede ver murales en varios lugares de Tarija, por ejemplo en el barrio El Carmen, poco antes de la Posta Municipal hay dos, uno con el tema del Tipnis y otro sobre las razas originarias, pero sobre demandas sociales no hay mucho y que en Tarija no tienen una significación sustancial el mural político.

Ideología

Por su parte, la representante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) e investigadora de la Comunidad de Estudios Jaina, Pilar Lizárraga, explicó que en el pasado hubo un muralismo contestatario que tenían que ver con las dictaduras, la explotación, y en su concepción estaba imbuido por las ideologías de izquierda.

Actualmente, recordó que en el marco de un encuentro internacional de cultores de este arte, se pintó una obra en el Comedor Universitario de la UAJMS que expresa las luchas libertarias y lo vínculos con América Latina, que permite traer a la memoria las luchas libertarias desde lo continental hasta lo regional. El trabajo fue realizado por un artista mexicano.

Otra línea vinculada a lo político, ver el arte y la revolución como una expresión de las voces que quieren avanzar hacia a la emancipación, dijo, por ejemplo el mural de Los Montoneros de Méndez realizado en la pared de la casa de Hugo Monzón, que busca reflejar cómo a través de la música un mecanismo de expresión artística y política denunciaron o que implicó la dictadura.

También existen las que buscan reivindicaciones medioambientales, un muralismo con trazos más andinos y denuncia social.

Pero lo que más se cultiva en tierra chapaca son aquellas que expresan la subjetividad cotidiana, sentimientos, la naturaleza, la cotidianeidad, trabajo que reflejan la identidad regional como el carnaval, la canasta, las flores, y son una serie que se han ido plasmando en diferentes espacios de Tarija.

“Muchos de los murales que se realizan son en un sentido más folclórico pero que terminan banalizando el mensaje, incluso muchos de ellos no responden a la estética de la identidad regional, es interesante por la diversidadde expresiones, lo cual no es malo, pero como cientista social considero que el muralismo es darle voz a los oprimidos y denunciar las situaciones sociales”, argumentó.

Por su parte, el director del centro cultural Casa Creart, Fabio Cruz, señaló que respecto al contenido de los trabajos que se hacen en Tarija “hay mucho más de lo mismo, la chapaquita, el campo, las flores, el río, las uvas, la copa de vino”, pero consideró que esta línea va rumbo a cambiar porque existen emprendimientos con mensajes más profundos.