El dólar flexible aún no impacta el comercio fronterizo en Tarija
Comerciantes y economistas coinciden en que el sinceramiento cambiario no causó un shock inmediato porque la economía boliviana ya funcionaba, en la práctica, bajo el tipo de cambio paralelo
Siete días después de haberse puesto en vigencia el dólar flexible, las fronteras que comparten Tarija con Argentina mantienen una aparente normalidad. Comerciantes aseguran que no hubo incrementos inmediatos porque el mercado ya operaba con el dólar paralelo desde hace meses. Sin embargo, economistas advierten que el verdadero efecto recién comenzará a sentirse cuando ingresen nuevas mercaderías importadas y aumenten los costos tributarios.
Durante casi quince años, Bolivia convivió con un tipo de cambio oficial prácticamente inalterable. Desde noviembre de 2011, el dólar permaneció congelado en 6,96 bolivianos, convirtiéndose en uno de los pilares de la estabilidad macroeconómica que exhibía el Gobierno. Sin embargo, desde hace dos años la compra y venta del dólar ya no se regía por la cotización oficial, sino por el mercado paralelo.
Mientras el Banco Central de Bolivia (BCB) sostenía oficialmente el precio de la divisa, en las calles, en las casas de cambio, en las fronteras y entre importadores, el dólar ya tenía otro valor. El denominado "dólar paralelo" se convirtió en la verdadera referencia para las operaciones comerciales, especialmente en regiones fronterizas como Bermejo, Yacuiba y Villazón.
La escasez de divisas, la reducción de las Reservas Internacionales Netas y la creciente dificultad para acceder a dólares en el sistema financiero terminaron haciendo insostenible el esquema cambiario.
El pasado 29 de junio, el Gobierno decidió implementar un régimen de tipo de cambio flexible. La cotización oficial arrancó en 9,73 bolivianos por dólar y apenas siete días después cerró en 9,83, marcando una devaluación oficial cercana al 41% respecto al histórico tipo de cambio de Bs 6,96.
Pese a las cifras, la actividad comercial continuó prácticamente con la misma dinámica que había mostrado durante los últimos meses.
La explicación es sencilla. El mercado ya venía funcionando con otro dólar. Y en las fronteras, por ejemplo, hace tiempo se dejó de seguir el dólar oficial
Bermejo
En Bermejo, una de las principales puertas comerciales entre Bolivia y Argentina, el cambio oficial nunca fue la referencia cotidiana de comerciantes e importadores.
Rubén Borja, miembro del sector gremial de Bermejo, asegura que el anuncio del Gobierno no modificó la dinámica diaria del comercio.
"El dólar ya estaba normal aquí. Ya circulaba alrededor de 9,50 bolivianos desde hace bastante tiempo. Lo único que pasaba era que en los bancos seguía figurando el oficial, pero nadie podía comprarlo", comenta.
Para quienes viven del intercambio permanente entre ambos países, el mercado paralelo terminó imponiéndose mucho antes de que el Estado decidiera sincerar el sistema cambiario.
En la práctica, comerciantes, transportistas, importadores y cambistas ya negociaban sus operaciones con un dólar muy cercano al que hoy reconoce oficialmente el Banco Central.
Por ello, el sinceramiento no provocó un salto inmediato en los precios.
"En frontera siempre se maneja el dólar paralelo", resume Borja.
La afirmación refleja una realidad que durante meses fue evidente para quienes realizan actividades comerciales internacionales.
Mientras oficialmente el dólar costaba Bs 6,96, conseguir uno en el mercado podía significar pagar entre nueve y diez bolivianos, dependiendo del momento y del lugar.
Esa diferencia hacía inviable que muchos importadores calcularan sus costos utilizando la cotización oficial.
"No ha subido casi nada", asegura a tiempo de explicar que la dinámica comercial responde mucho más a la estacionalidad que al tipo de cambio.
La preocupación, dice, no está hoy en el dólar lo que realmente afecta al comercio son los controles fronterizos y la incertidumbre que generan algunos operativos.
"A veces la gente tiene miedo de cruzar cuando hay controles", explica.
Esa situación termina reduciendo temporalmente el flujo de compradores mucho más que cualquier modificación cambiaria.
El peso argentino
Si existe un factor que continúa determinando buena parte del comercio fronterizo es la relación entre el peso argentino y el boliviano.
Miguel Chehadi, comerciante establecido en La Quiaca, entrevistado por La Quiaca Al Día, considera que el nuevo sistema boliviano representa más un sinceramiento económico que un cambio estructural para quienes operan diariamente entre ambos países.
Chehadi compara lo ocurrido en Bolivia con la experiencia argentina durante el gobierno de Alberto Fernández, cuando coexistían un dólar oficial prácticamente inaccesible y un mercado paralelo donde realmente se realizaban las operaciones.
Según su análisis, el tipo de cambio entre el peso argentino y el boliviano continuará moviéndose prácticamente igual que antes.
La razón es que nunca dependió exclusivamente del valor oficial establecido por el BCB, siempre respondió al precio real del dólar físico disponible en ambos países.
"El cambio real siempre se calculó tomando cuánto vale el dólar en Bolivia y cuánto vale en Argentina", señala.
Por ello considera poco probable que el sinceramiento provoque modificaciones importantes en el comercio minorista entre ambos lados de la frontera.
Las nuevas cotizaciones
Durante esta primera semana de funcionamiento del régimen flexible, el BCB fue publicando diariamente el Tipo de Cambio Oficial. La evolución mostró una tendencia gradual, el lunes 29 de junio comenzó en 9,73 bolivianos; el martes ascendió a 9,76; el miércoles permaneció sin cambios; el jueves llegó a 9,78; el viernes subió hasta 9,80; finalmente, el sábado y domingo cerró en 9,83 bolivianos por dólar.
Mientras tanto, en las casas de cambio fronterizas el comportamiento fue muy similar. El dólar para la venta alcanzó aproximadamente 10,50 bolivianos, mientras que para la compra rondó los 9,85. En cuanto al peso argentino, las cotizaciones continuaron prácticamente sin sobresaltos. 1000 pesos argentinos se intercambiaban entre 6,30 y 6,50 bolivianos, manteniendo niveles muy parecidos a los registrados antes del cambio oficial.
Los comerciantes saben que la verdadera prueba llegará cuando deban renovar inventarios, importar nueva mercadería y enfrentar costos calculados íntegramente bajo el nuevo esquema cambiario.
Será entonces cuando el sinceramiento del dólar deje de ser únicamente una decisión monetaria para convertirse en un factor que influya directamente en los precios que pagan los consumidores bolivianos.
El verdadero impacto aún no llega
Aunque durante la primera semana de vigencia del nuevo régimen cambiario el consumidor prácticamente no percibió cambios en los precios, los especialistas coinciden en que la verdadera prueba comenzará en las próximas semanas, cuando la mercadería actualmente exhibida en los comercios sea reemplazada por nuevos productos importados bajo el nuevo tipo de cambio.
Víctor Hugo Figueroa, economista tarijeño, explica que los comerciantes se encuentran atravesando un periodo de incertidumbre mientras definen cuál será la política de precios para la reposición de mercadería.
"Los comerciantes ya tenían mercadería comprada a otro tipo de cambio. Ahora la situación es cómo la van a vender, tomando en cuenta que cuando hagan nuevos pedidos lo harán con un dólar más alto", señala.
El especialista recuerda que los importadores necesitan dólares físicos para realizar compras principalmente en Argentina, por lo que inevitablemente el nuevo valor oficial terminará trasladándose a la estructura de costos. No obstante, considera que el proceso será gradual.
"No es que de la noche a la mañana todo vaya a subir. Estamos viendo un periodo de transición donde todavía existe incertidumbre sobre cuál será el comportamiento definitivo del mercado", explica.
Para Figueroa, la decisión del Gobierno representa un reconocimiento de una realidad que el mercado ya venía reflejando desde hace tiempo.
"Lo que hizo el Banco Central fue sincerar la economía, porque el tipo de cambio oficial prácticamente no existía en la práctica", sostiene.








