El litio y sus depredadores

Más allá de lo colorido de la batalla, la anécdota sirve para dejar en claro una vez más que el litio es el asunto central en el desarrollo del país

Es más que posible que la indignación de Manfred Reyes Villa con Marcelo Claure se haya teatralizado en exceso con meros fines electorales, pues efectivamente se ha disparado a partir de que el empresario multimillonario afincado en Estados Unidos desde hace lustros haya manifestado su preferencia electoral por otro empresario de notable presupuesto, Samuel Doria Medina.

La acusación principal es la de que el segundo hubiera concedido al segundo algún tipo de privilegio sobre el negocio del litio en Bolivia, un negocio sin desarrollar que lleva una década planeando por todo tipo de despachos mientras sus residentes se frotan las manos haciendo números sobre los beneficios que se le estiman.

Claure ha negado por activa y por pasiva que le interese ese negocio, aunque tiene inversiones en el rubro – de hecho compartidas con otro de los magnates que llegaron a Bolivia de la mano del gobierno del MAS, Carlos Gill -, tiene socios muy involucrados en el tema en Argentina y acude a cuanto seminario internacional aparece sobre el tema. Obviamente no es el único con intereses y que se ha formado en el tema: el propio Manfred basa su campaña y plan de recuperación en una suerte de as bajo la manga: traer 10.000 millones de dólares en concepto de bonos adelantados sobre los derechos del litio, un negocio del que alguien le ha debido hablar.

Manfred maneja las claves del populismo nacionalista a la perfección, y su condición de exmilitar le permite asentarlo veladamente en coordenadas incluso bélicas: orgullo, patria, defender con la vida, etc. Claure, tan lejos de todo, apuesta por burlarse y tratar de “pobre hombre” a un alcalde en ejercicio que guste o no, sigue marcando un 10% en las encuestas. Y ojo, con el bloque popular absolutamente desarticulado para defender sus propias banderas elementales, es muy probable que muchos estén encontrando en Manfred una referencia. Además, un consorcio de millonarios haciendo bulliyng a un adulto mayor no es algo ciertamente atractivo.

Más allá de lo colorido de la batalla, la anécdota sirve para dejar en claro una vez más que el litio es el asunto central en el desarrollo del país, que por mucho que se ignore o se quiera minimizar, el próximo gobierno tendrá un rol clave en direccionar el proyecto hacia un lado o hacia otro. Y no todo da igual.

El proyecto de desarrollo soberano por el que se apostó con más corazón que criterio en el pasado ha acabado en fracaso, pues ni siquiera la tecnología evaporítica, las famosas “piscinas”, han podido implementarse con la calidad suficiente para aprovechar la salmuera. El Gobierno de Luis Arce ha tardado demasiados meses en plantear una alternativa, que el propio mercado la ha ofrecido: la Extracción Directa de Litio, lo que permitía volúmenes mucho mayores y sobre todo, sortear el viejo marco legal del masismo cambiando la operación directa y soberana por contratos de servicios al puro estilo de lo sucedido con los hidrocarburos, pero nunca nadie logró poner de acuerdo en las bancadas, ni siquiera con los apuros y presiones de las últimas semanas.

Ahora es el momento de reflexionar hacia el futuro, teniendo en cuenta que los tiempos se han acelerado y que las grandes compañías han apostado definitivamente por el litio y las tecnologías han alcanzado altos niveles de especialización que se actualizan a toda velocidad sin esperar a nadie. Tener claro que queremos hacer con el litio es la base para trabajar en el futuro. Obviamente algunos querrán venderlo todo a como dé lugar y con buenas comisiones y otros insistirán en un modelo agotado. En cualquier caso, todos deben formar parte de la discusión apostando siempre por Bolivia.


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