Cuestiones de soberanía

Los bolivianos siempre han tenido una capacidad de resiliencia extraordinaria, capacidad para oler las estafas y responder poniendo el cuerpo

Cualquier científico que se precie es consciente de que una cosa es un experimento en un laboratorio con las condiciones de contexto controladas, y otra muy diferente, su aplicación en el entorno real. Esto vale para las ciencias puras, pero también para las ciencias sociales. Nadie diría que tiene una fórmula mágica porque ha funcionado dentro de una urna, peor cuando se hace referencia a un escenario tan complejo y diverso como es este país. 

Por esas mismas razones no existe una fórmula política mágica que pueda aplicarse en todo el planeta, y por eso es muy importante que haya diálogo fluido con intercambio de opiniones diversas, pero además, que estas mismas ideas sean expuestas con nitidez al conjunto de los ciudadanos para que estos decidan, es decir, detallar con todo lujo de detalles lo que se pretende hacer y qué consecuencias tendrá en el corto, en el mediano y en el largo plazo, y aunque por lo general los ciclos parecen durar en Bolivia unos 20 años por signo, hay cuestiones que quedan atornilladas para siempre.

La geografía y la baja demografía tiene mucho que ver con el desarrollo nacional en todos sus niveles, algo que nos hace incomparables

Construir desde el desprecio intelectual por el presente y su historia resulta de entrada paradigmático. Bolivia no es un folio en blanco sobre el que empezar a diseñar negocios y colocar personas como si de un videojuego se tratara, sino que trae una tradición que hace a su identidad misma. La naturaleza rebelde está en sus venas desde su nacimiento, cuando se constituyó en Estado nación frente al criterio del Libertador Bolívar luego de haber sido parte central de la explosión revolucionaria que puso punto final a la Colonia, al menos formalmente.

La geografía y la baja demografía tiene mucho que ver con el desarrollo nacional en todos sus niveles, algo que nos hace incomparables con otros países del entorno y ni qué decir del mundo. El siglo XIX fue un continuo de intentar conocernos a nosotros mismos sin que las cosas cambiaran demasiado, y hacia el final empezaron los conflictos que acabaron por mermar nuestro territorio, que por otro lado resultaba inabarcable. Se trató de responder a las guerras que no iniciamos y muchas veces se aplicó un sentido común que no se puede juzgar décadas después, aunque es muy posible que hubiera algunas conductas antinacionales que acabaron por perjudicar aún más el cuadro.

En el siglo XX y principios del XXI Bolivia ha manejado grandes dificultades de gobernabilidad, pero también hemos logrado ser vanguardia. La revolución del 52 resultó inspiradora para otros países; las formas de enfrentar las dictaduras o las crisis, como el 21060, y finalmente el proceso que acabó por empoderar a las mayorías populares en el poder – al margen de la deriva posterior – son estudiados y admirados en muchas partes del planeta.

Los bolivianos siempre han tenido una capacidad de resiliencia extraordinaria, capacidad para oler las estafas y responder poniendo el cuerpo; han sido capaces de inventar procesos y asumir sus consecuencias. Seguramente nos podría haber ido mejor. También peor. Quizá nunca todos remamos en la misma dirección. Quizá siempre hubo gente más pendiente de lo que se dice en universidades lejanas que en los mercados y escuelas de los barrios. Al final, todo se anota.


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