Los planes del gas
Es importante saber qué quieren hacer los candidatos con un sector que sigue siendo el más importante para el Tesoro General de la Nación, por sus entradas y sus salidas
Son tiempos electorales, lo cual resultaría propicio para que todos los candidatos expresen sus intenciones sobre diferentes sectores e hicieran las propuestas adecuadas para conocer sus pretensiones, y aunque de momento están más interesados en la pelea nominal y destruir a los rivales del mismo o del otro espectro ideológico, tarde o temprano tendrán que hacerlo.
Uno de los más relevantes para Bolivia y para Tarija es precisamente el sector de Hidrocarburos, el gran responsable de los éxitos de los primeros quince años del siglo, y no tanto de la dolorosa caída actual, pues si las cosas se hubieran administrado de otra manera, probablemente no nos veríamos en estas.
Desde que en 2015 sonaron las alarmas con la caída de las cotizaciones internacionales, las reacciones en el gobierno boliviano han sido escasas y casi siempre en la misma dirección. La nacionalización indicaba una forma de hacer las cosas a través de la institucionalización de YPFB, pero lo cierto es que en cinco meses todo había quedado en una renegociación de contratos donde se pasó a tener “socios y no patrones”, a los que no hubo forma de convencer de que invirtieran en exploración por motivos evidentes.
El gobierno de Arce ha presentado en cinco años dos planes de reactivación urgente del sector, pero los resultados son intangibles
El negocio es caro y el MAS se había acostumbrado a una forma de gobernar regando el territorio de pequeñas infraestructuras para todos, por lo que la vía para reponer reservas siempre fue “incentivar” a las petroleras extranjeras para que lo hicieran, es decir, pagarles más, y no arriesgar con YPFB ni mucho menos cortar el grifo del gasto corriente.
La fórmula no funcionó, y eso que el último ministro del sector de Evo Morales frenó todos los proyectos de industrialización para concentrarse en traer socios: subió aun más los incentivos y eliminó las trabas para explorar en áreas protegidas pero aún así. Tarija es el mejor ejemplo del fiasco, pues fracasó Boyuy en Caraparí, que se convirtió en el pozo más profundo del continente, pero improductivo, por empeño del ministro, lo que nos obligó a pagar la factura; fracasó el Jaguar en Entre Ríos; fracasó Astillero en el este de Padcaya y al parecer, se ha desistido de entrar en Chiquiacá por algo más que el rechazo popular contra la actividad petrolera en Tariquía.
El gobierno de Arce ha presentado en cinco años dos planes de reactivación urgente del sector, pero los resultados son intangibles y más parecen haberse resignado a convertir a YPFB en un mero proveedor de gas al mercado privado de Brasil aprovechando los ductos amortizados, y ha dedicado todos sus esfuerzos en el negocio de la provisión al mercado interno. Quizá no había otras alternativas, o quizá sí.
Ahora, el planeta ha ralentizado los planes para acabar con las energías fósiles y de hecho el gas tiene una suerte de indulto al considerarlo de transición, por eso es importante saber qué quieren hacer los candidatos con un sector que sigue siendo el más importante para el Tesoro General de la Nación, por sus entradas y sus salidas. Pronto saldremos de dudas.


