Arranca San Roque

La Fiesta Grande ya no es exclusiva de los tarijeños ni de los católicos, sino que es un fenómeno cultural de interés mundial y que debe ser cuidado y cultivado

Aunque el 16 de agosto, día de San Roque, está arraigado como fecha para celebrar a los animales domésticos y particularmente al perro, es también el día en el que da inicio a la Fiesta Grande de Tarija para chunchos y promesantes, que en realidad llevan ya varias semanas reflexionando y actualizando su promesa, esa que después honrarán con su danza los dos primeros domingos, lunes y martes de septiembre hasta el Encierro.

Esto tiene sus implicaciones a nivel Iglesia y Fe, que es lo principal de la Fiesta por encima de tradiciones y el folklore mismo que lo acompaña, pero también tiene sus implicaciones a nivel comunidad, ciudad y departamento, pues la Fiesta de San Roque elevada a Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad, tiene sus implicaciones a nivel turístico y sus ayudas a nivel conservación.

El otro gran riesgo de la Fiesta después de su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad es, efectivamente, el de la politización

Con la consagración de la Fiesta Grande como Patrimonio de la Humanidad, todos los participantes del festejo, de alguna forma, han renovado su compromiso y responsabilidad con la integridad de la fiesta, esto es, el cuidado de sus costumbres y tradiciones y la participación activa en todos sus actos, porque efectivamente, en el seno de la cofradía preocupa bastante que la Fiesta se vaya reduciendo a la participación en el Encierro y se olvide incluso el trabajo en la promesa.

El otro gran riesgo de la Fiesta después de su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad es, efectivamente, el de la politización. Y no es que la Fiesta haya estado exenta nunca de las influencias políticas, que son reiteradas y recurrentes, especialmente en los años de campaña, donde los candidatos o aspirantes a candidatos o autoridades de todo pelaje tratan de arrimarse a la imagen para cargarla en procesión y pueblan sus redes sociales con fotos que evidencien que de verdad son buenos chunchos promesantes, algo que al parecer logra cierto respaldo político. Veremos cómo se da este preelectoral año 2024.

La conformación del Comité interinstitucional viene generando rifirrafes y pulseadas desde el primer día, algo que solo los verdaderos protagonistas de la fiesta, que son sus promesantes, podrán evitar por el bien de la fiesta.

La Fiesta Grande ya no es exclusiva de los tarijeños ni de los católicos, sino que es un fenómeno cultural de interés mundial y que debe ser cuidado y cultivado. Lo que sí debemos preocuparnos en Tarija es de que ese impulso tenga una retribución para la ciudad y el departamento: que vengan turistas, que se conozca el legado, el entorno, sus potencialidades y también sus problemas. Que con el impulso de los chunchos se coloque Tarija en el mapa y aparezcan ahí nuevas sinergias de desarrollo. En eso sí pueden emplear su tiempo los políticos, eso sí, con más hechos y menos promesas.

La nueva consideración de la fiesta implica un desafío para todos. Enfrentarlo con naturalidad y sin aspavientos será, seguramente, el mejor de los caminos.


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