El Subdesarrollo, la Felicidad, y Tarija

En estos tiempos de agitación tecnológica, de tambores de guerra y de cambios climáticos despiadados, siempre es bueno volver a mirar los pilares que sustentan la vida

Subdesarrollo y Felicidad es un libro sobre la Tarija de hace 100 años escrito desde una nostalgia usada con la incombustible bis cómica de Willy Bluske que aunque algunos hayan tomado como una biblia intransigente desde la literalidad, más bien viene a poner el acento en el concepto de Desarrollo, más vigente que nunca en esta segunda década del siglo XXI donde la famosa Inteligencia Artificial amenaza con materializar ese sueño chapaco con el que ironiza Bluske de “vivir sin trabajar”, pero a nivel global, y quién sabe como antecedente de exactamente qué.

El libro de Bluske, cuya 10ª edición ha impulsado El País SA y que se presenta esta noche en los salones de la Casa de la Cultura, es básicamente una reflexión sobre las cosas buenas de la vida y eso que llamamos desarrollo. Bluske tiene claro que las cosas buenas de la vida son aquellas donde priman las relaciones humanas: compartir, cortejar, charlar… vivir sin prisa, comer tranquilos, guardar las fiestas y llamar a las cosas por su nombre, sin tanto eufemismo.

El autor establece con todo ello una relación también entre la salud y el desarrollo, que es algo que te impide disfrutar de todo lo anteriormente enumerado y por ende, te quita la salud, que es lo más preciado del mundo en tanto te permite disfrutar de todo lo anteriormente enumerado.

Es verdad que por momentos Bluske se envuelve en un negacionismo sistémico - que no lo inventaron los antivacunas ni los neoterraplanistas -, y que el libro tiene pasajes duros y bromas que vistas con la lente de hoy tienen poca gracia

Es verdad que por momentos Bluske se envuelve en un negacionismo sistémico - que no lo inventaron los antivacunas ni los neoterraplanistas -, y que el libro tiene pasajes duros y bromas que vistas con la lente de hoy tienen poca gracia, y ahí reside otro de los valores del libro, que cuenta las cosas como fueron en toda su crudeza a las que no hay que ponerles ápice de romanticismo, particularmente en lo que se refiere al trato a la mujer.

El debate del Desarrollo y la Felicidad es uno de los grandes debates de la humanidad y se ha reverdecido estos días con la explosión popular de la Inteligencia Artificial, un debate que tiene que ver con lo ético, y por ende, con los valores desde donde se interpreta el mundo. Ningún desarrollo te garantiza la felicidad plena y probablemente son asuntos que discurren paralelos sin interferirse, pero los vínculos son innegables.

Tarija vive encerrada en este debate tal vez desde su toma de conciencia. Muchos de los conceptos que maneja Subdesarrollo y Felicidad siguen vigentes, los debates sobre la migración, la mercantilización de la salud y la educación y la fiebre por adquirir lo extranjero sin valorizar lo propio son asuntos de la visa cotidiana donde cada cual acomoda sus argumentos y sus criterios a su realidad vital.

En estos tiempos de agitación tecnológica, de tambores de guerra y de cambios climáticos despiadados, siempre es bueno volver a la base, a las cosas que sustentan esa felicidad, a los motivos que ninguna inteligencia artificial podrá reemplazar. Siempre es clave saber de donde venimos para saber a dónde vamos.


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