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Ecuador y la carta de Lasso

Esta cita, sin llegar a ser un plebiscito, sí supone un importante examen electoral para Guillermo Lasso, que vive momentos complicados por los presuntos casos de corrupción

Este domingo hay elecciones en Ecuador. Una cita doble con las ánforas, ya que por un lado se renuevan los poderes locales y por otro, se participará en el referéndum popular impulsado desde la presidencia de Guillermo Lasso con un objetivo elemental: salir del atolladero al que lo ha llevado su falta de legitimidad política.

En concreto, se van a elegir 24 prefectos de otras tantas provincias y alcaldes y Concejos Municipales de 221 localidades con una característica general: Ecuador es un territorio muy atomizado electoralmente, donde a veces se identifican líderes y a veces proyectos, donde apenas hay lógicas de continuidad. Por ejemplo, el presidente Lasso ni siquiera ha logrado crear alianzas para tratar de incrementar su presencia territorial, que es inexistente.

Además, los comicios tienen lugar en medio de una fuerte crisis económica, con el desempleo y la inseguridad como mayores problemas percibidos. Lasso es considerado como el principal responsable de la actual situación (con un fuerte rechazo a su gestión), según revela el macroestudio de análisis cualitativo de opinión realizado por CELAG el pasado mes de octubre y no es difícil de entender por qué: Lasso apenas logró un 30 por ciento en primera vuelta, pero es presidente gracias a la fuerte disputa que mantienen las bases del correísmo y las bases indígenas.

Esta cita, sin llegar a ser un plebiscito, sí supone un importante examen electoral para Guillermo Lasso, que vive momentos complicados por los presuntos casos de corrupción en su entorno más cercano. Aún le queda su mitad de mandato, y el resultado de las elecciones seccionales serán determinante en un sentido u otro. También hay quien sostiene que estas elecciones son el primer paso para superar la crítica situación actual. Hay una cierta esperanza de que las cosas puedan cambiar y que estos comicios puedan ser un arranque en esa dirección.

La consulta tiene ocho preguntas que mezcla un poco el rechazo a la política (reducción del número de asambleístas) o asuntos como la creación de un subsistema de protección hídrica, pero el asunto estrella es el de la inseguridad y en concreto, la que consulta sobre la extradición de ecuatorianos que hayan cometido delitos relacionados con el crimen organizado transnacional. Es la que viene a justificar la política de mano dura implementada por Lasso.

El Gobierno sitúa en la consulta popular sus expectativas para lograr cierto impulso en la segunda mitad de su mandato. Paradójicamente, Lasso tiene los peores niveles de aceptación a su gestión, pero al mismo tiempo altas probabilidades de ganar la consulta. Lasso tuvo la habilidad de evitar que la consulta popular sea un referéndum sobre él y construyó exitosamente el clivaje de “sí o no al narcotráfico”.  La consulta se da en un momento en que la sociedad es presa de la desesperación ante la inseguridad, el desempleo y el narcotráfico.

No hay propuesta al frente sobre esto y por ello, la previsible “victoria” de Lasso en este asunto será utilizada para buscar nueva legitimidad y arremeter contra la Asamblea y sus críticos de cara a un 2025 donde todo puede pasar.

El ejercicio político en Ecuador, por su historia reciente, es además una especie de espejo en el que el MAS se mira a manudo. Sin duda Bolivia también tomará nota del resultado.

Destacado: Paradójicamente, Lasso tiene los peores niveles de aceptación a su gestión, pero al mismo tiempo altas probabilidades de ganar la consulta


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