Los argumentos de Margarita

En 2012 se cerró el conflicto determinando un factor engañoso al calcular sobre tres reservorios del que solo uno era compartido, justo del que extraían los pozos

La pelea está en marcha, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) firmó el contrato con la consultora Degolyer and MacNaugthon con el objetivo único de “actualizar” el factor de distribución de las regalías del campo unitizado de Margarita y Huacaya hace una década en base a una jurisprudencia todavía no muy transparente.

En Chuquisaca festejan la simple firma del contrato como si supieran algo más que los tarijeños. Y quién sabe si no es así, porque desde luego en Tarija las autoridades han informado más bien poco y nada del plan a seguir.

Todo tiene que ver con el Margarita 10, el último pozo perforado en territorio chuquisaqueño, y que por alguna razón ha justificado la remoción de aquella herida mal cerrada, pues cuesta olvidar aquellos 20 días de paro recordando que las regalías se pagaban en el punto de fiscalización- ergo, en Tarija – pero que culminaron en una reunión con toda la institucionalidad tarijeña de aquella época – que efectivamente sigue presente en todos los niveles – y donde Juan Ramón Quintana, el poderoso ministro de la Presidencia, doblegó las resistencias a cambio de un estudio que además debíamos pagar. Huelga decir que Lino Condori nunca lo contrató y el reparto de regalías se empezó a hacer como a los dueños del gas le vino en gana, pues la resolución tenía trampa.

En aquel entonces se explicó, y ahí están los videos de respaldo, que Margarita y Huacaya eran el mismo campo porque extraían el gas de la misma arena/reservorio, pero puestos a hilar fino, se señaló que había tres, pero que solo una. Se dijo entonces que por donde se sorbiera saldría todo y que, por tanto, era cuestión de dividir las ganancias.  Después se dijo que de las tres arenas solo una era compartida y las otras dos solo de Tarija, y se hizo una cuenta fantástica en la que se contaron los tres reservorios y se sacó un porcentaje de lo compartido que, redondeando, era 75% para Tarija y 25% para Chuquisaca.

No tardó en evidenciarse que prácticamente todos los pozos sorbían del mismo reservorio, que era justamente el compartido, y que por tanto el verdadero factor era un 55/45 más o menos, porque es absurdo sumar a la cuenta lo no compartido. Por mucho que insistimos en los medios de comunicación, nadie movió un dedo: las regalías en aquellos gloriosos 2013 -2014 subían como la espuma y Margarita estaba en expansión, así que había aparentemente para todos.

En 2012 el dictamen parecía ser para siempre, pues los reservorios deberían ser estancos, cerrados, y se pueden vaciar más o menos rápido, pero difícilmente rellenarse – hablamos de una nada en años geológicos -, pero la aparición de un nuevo pozo en suelo chuquisaqueño ha motivado una revisión de este factor que con probabilidad traerá una nueva explicación de formaciones geológicas y aprovechamiento empresarial.

Tarija debe prepararse para tener claros los conceptos en este pulso sin perder de vista que pueden ser las últimas peleas de este tipo. Hay que pensar en el recambio, pero mientras tanto, ojalá nadie se duerma.


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