La lucha conjunta

La reconciliación entre los bolivianos y la lucha contra el desempleo y el coronavirus son tareas de una agenda común que debemos afrontar, en ese sentido el espíritu de colaboración debe primar

Desde que la Organización Mundial de la Salud declaró el brote Covid-19 como pandemia el virus ha cegado más de 2,5 millones de vidas en todo el mundo. Esto ha provocado no solo luto y dolor sino también el estancamiento de economías globales. La situación ha cambiado la manera en la que trabajamos y que obramos recíprocamente con nuestros seres queridos, pero también ha estirado los sistemas sanitarios al límite.

La vacunación es el intento más serio para llegar a una nueva normalidad. Tarija ha logrado el 50% de la vacunación, lo cual es una alegría, pero junto a ello llegó una mala noticia, centrada en la propagación de nuevas variantes del Covid-19 en el departamento. Ahora la meta es llegar al 80% de la vacunación.

Actualmente, un total de siete vacunas disponibles a través de tres plataformas se han aprobado y se están desarrollando a través del globo y aunque no ofrecen una protección al 100% es importante dar este paso.

Para los científicos es necesario lograr la inmunidad de manada con la vacunación global para evitar que el SARS-CoV-2 continúe transformarse, llegando a ser más resistente a las vacunas actuales y causando más períodos de fatalidad en masa.

Más aún, no nos cansaremos de recordar a la población que este factor no es el único en la fórmula, pues serán siempre necesarios la responsabilidad, el cuidado diario enfocado en las medidas de bioseguridad, el distanciamiento social, entre otros.

En los últimos meses continuamos viendo fiestas clandestinas, actos institucionales e incluso ferias sin control. La economía nos duele, las muertes nos duelen, el no poder desarrollar nuestras actividades diarias nos duele, pero lamentablemente continuamos exponiéndonos.

Si bien las autoridades se llevan la mayor responsabilidad en esta tarea desde la posibilidad de tomar decisiones de mayor impacto, la población juega un rol fundamental.

La reconciliación entre los bolivianos y la lucha contra el desempleo y el coronavirus son tareas de una agenda común que debemos afrontar, en ese sentido el espíritu de colaboración debe primar.

Vacunarse, comprarle al vecino, ejecutar todas las medidas de bioseguridad posibles, evitar las concentraciones y ser solidarios no es tarea sencilla, pero esta fórmula es  fundamental para salir adelante.

En lo gubernamental y respecto a la salud continúa siendo un reto el equipamiento de hospitales, el abastecimiento de oxígeno, la cantidad suficiente de vacunas, la reducción de la burocracia en el trato al paciente con Covid, la actualización permanente de los galenos, entre otros.

Pero también es fundamental la información transparente. Pues sin datos confiables emanados desde las instituciones de salud no se puede mostrar la dimensión del problema y las consecuencias negativas de no tomar decisiones concretas.

Una política de datos abiertos servirá para generar instrumentos, portales, mapas y/o aplicaciones y la documentación de su análisis facilita el fortalecimiento metodológico.  

Son muchos los retos y grande la meta, pero solo juntos los alcanzaremos.


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