Los desafíos de la vacunación total

La vacunación avanza, pero la estrategia seguida y, sobre todo, la falta de datos específicos por municipios, edades, etc., no permiten identificar qué es exactamente lo que está pasando

Mal que bien, a cuenta gotas o cómo sea, el Gobierno está consiguiendo traer las dosis suficientes para inmunizar al 70 por ciento de la población, un porcentaje elevado que según los expertos será suficiente para alcanzar la inmunidad de rebaño y que, en Bolivia, por su pirámide de población tan joven, supone inmunizar a prácticamente todo adulto mayor de 18 años.

En el proceso de vacunación está habiendo ciertas dosis de clasismo que convendrá abordar en el futuro. En ningún país del mundo se ha dado a elegir formalmente con qué vacuna se quiere inocular cada cual, pero en Bolivia, por el ritmo trabado de la vacunación y llegada de dosis, se ha sabido en cada momento qué se estaba administrando en cada centro de salud o punto de vacunación. La vacunación se ha convertido en universal pese a que los grupos de edad no habían alcanzado en muchos casos ni el 50 por ciento, con lo cual, hoy se pueden vacunar con la monodosis gringa muchos de los que rechazaron la vacuna china y desconfiaron, con cierta razón, de la rusa, que hasta hoy no deja claro qué va a pasar con las segundas dosis.

La vacunación avanza, pero la estrategia seguida y, sobre todo, la falta de datos específicos por municipios, edades, etc., no permiten identificar qué es exactamente lo que está pasando. En cualquier caso, los datos oficiales decían que el domingo se habían inoculado 2,3 millones de primeras dosis, de los que 796.290 habían recibido la segunda dosis correspondiente, denominación que habrá que cambiar por pauta completa al recibir las vacunas monodosis.

Con los números en la mano, faltan muchas personas hasta los siete millones de vacunados, por lo que urge rebajar el exitismo y remangarse para llegar a todos los estamentos que rechazan la vacunación por alguna causa, que el Gobierno debe identificar.

Es probable que con la nueva vacuna se quieran inocular algunos de esos que rechazaron la china y la rusa por causas que serían intolerables en otro lugar del mundo, pero que aquí se da por válido luego de que se hayan acometido grandes esfuerzos para lograr las dosis necesarias.

Después hay que convencer a aquellos que desconfían de la ciencia por experiencias personales; a los que alegan estar cubiertos por su virilidad contra el virus; a los que se asustaron por no poder tomar alcohol y también a los que alegan extraños motivos religiosos para rechazar la vacuna. Evidentemente, siempre quedarán antivacunas formados y cerrados, pero todas las instituciones deben concentrarse en alcanzar al resto de la población.

Con todo, cabe recordar que la vacunación es solo una parte de la estrategia contra el virus y que no convierte a nadie en inmune, sino que atenúa los síntomas y nada más. Ni siquiera está comprobado cómo actúa la transmisión del virus entre personas vacunadas ni cómo afecta eso a la formación de variantes.

Estamos todavía lejos de librarnos del virus, y ningún país se reactivará mientras se siga sintiendo la presencia. Ojalá podamos convencernos pronto de ello y actuar con responsabilidad.


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