Cuando los precios del crudo suben

El mundo vive en medio de una burbuja alcista de precios que conviene temporalmente a los países exportadores de materias primas como Bolivia, aunque tendrá sus efectos en la importación de equipos

El relato de crisis permanente está topando con algunos datos positivos al menos en el corto plazo, lo que todavía contribuye más a desacreditar ciertas aseveraciones.

El principal es el del precio del crudo, que a estas alturas del año está en máximos desde 2015 rondando los 75 dólares y con tendencia alcista. Sin duda una buena noticia para los países productores/exportadores, como es nuestro caso, ya que los dos contratos esenciales, el de Brasil y el de Argentina, están ligados a la cotización del barril de petróleo WTI, el de referencia para Sudamérica.

El alza de precios coincide además con el periodo invernal, que es cuando se nominan las mayores cantidades por parte de Brasil y Argentina, por lo que el alivio puede ser considerable para un presupuesto general que preveía no más de 55 dólares por barril y apenas. A final de año puede haber una relativa alegría en los tesoros departamentales dado que la liquidación de regalías llega con unos meses de retraso.

Es verdad que la tendencia alcista tiene que ver con malos augurios de la macroeconomía mundial. Los expertos advierten de que los ajustes de mercado después de la pandemia están siendo más bruscos de lo previsto, y que la inyección de liquidez que ha llegado desde diferentes canales está provocando una burbuja que traerá inflación por escasez.

El precio del crudo ya está notando justamente esas variaciones, precisamente en un momento en el que los experimentos de transición energética y demás también se han puesto en el congelador.

En cualquier caso, lo que más está preocupando es la escasez de “microchip” desde el mercado chino, algo que está afectando sobre todo a la fabricación de automóviles y lo va a hacer también a pequeños y medianos electrodomésticos, lo que puede tener un efecto muy concreto en la renovación de stocks y tal vez nuevas burbujas. Los expertos señalan que hay algo así como un desajuste vinculado entre la producción y la demanda que no llega a engranar.

Una crisis inflacionaria a nivel mundial suele ser una “buena noticia” para Bolivia, exportador de materias primas tanto en minería como en hidrocarburos, ya que al final son estas mercancías las que sostienen el mercado posterior. Queda por ver cuál será el efecto en estos nuevos tiempos en los que Bolivia está más integrado a las lógicas del mercado internacional y sigue demandando la importación de bienes de equipo y demás para consolidar un desarrollo supuesto y no siempre materializado en riqueza interna.

Los precios del petróleo suben y nadie puede augurar cuanto ni hasta cuanto ni cuando, pero la dinámica vuelve a poner en evidencia las necesidades del país de industrializarse y generar riqueza al margen de los vaivenes de los mercados de las materias primas, pues ya ni siquiera permiten sostener estrategias políticas en el mediano plazo.


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