El flagelo del contrabando
Para el empresariado las acciones para controlar el contrabando son “totalmente timoratas”, ni las comisiones ni lo comités interinstitucionales “han funcionado”
La crisis económica crece a diario y con ello también el contrabando que finalmente resulta una respuesta desesperada a la pobreza, pero claramente no es la respuesta correcta. Este monstruo crece a diario quitando el trabajo a miles de productores locales que se ven arrinconados por el contrabando.
Los empresarios privados, emprendedores, las medianas y pequeñas empresas de Tarija, advierten que debido a este flagelo es difícil lograr la reactivación económica en la región, ya que el “tráfico ilegal” de productos conlleva a la fuga de divisas del país, además de ser una competencia desleal para la producción nacional.
De nada sirvió que el pasado 18 de diciembre de 2020 se conformara un Comité Regional de Lucha Contra el Contrabando con la tarea de coordinar acciones con las autoridades nacionales y los sectores productivos, pues finalmente la falta de infraestructura, la vacilación en la logística y un plan de acción efectivo pesaron más.
Para el sector los controles de parte de la Aduana o el Senasag son “pequeños destellos” frente a la forma en cómo se desenvuelve el contrabando. Lo irónico es que mientras los contrabandistas cada día están más fortalecidos con tecnología de punta, a las autoridades les falta medios para luchar contra este gran monstruo.
Sumado a ello las empresas locales están en desventaja para hacer frente a los contrabandistas y en esas condiciones será imposible enfrentar este flagelo.
Para el empresariado las acciones para controlar el contrabando son “totalmente timoratas”, ni las comisiones ni lo comités interinstitucionales “han funcionado”, pues más allá de los controles y decomisos de la Aduana en la región, la venta de productos de procedencia argentina crece cada día en diferentes puntos de la ciudad.
Crear grupos de fuerza conjunta integrado por militares para controlar en las fronteras y aumentar los aranceles de importación para los productos agrícolas fueron algunos de los compromisos que asumieron el Ministro de Defensa y el Viceministro de Lucha Contra el Contrabando.
El reto sigue en pie y será importante que tanto autoridades nacionales como locales lo asuman de inmediato. Como bien lo apuntó el columnista Roger Alejandro Banegas “Las mercaderías de contrabando, de forma general, tienen precios más competitivos porque sus procesos de elaboración, involucran recursos humanos con habilidades técnicas más desarrolladas, maquinarias más modernas, mayores volúmenes de materias primas y por lo tanto, sus costos unitarios son más baratos. El resultado final se vislumbra en precios de mercancías más económicas”.
Sumado a ello apunta” Existe amplia evidencia que los países más pobres, son los mayores contrabandistas con las peores instituciones públicas (niveles elevados de corrupción). En muchas ocasiones, los sectores contrabandistas ejercen una posición de ganancia, corrompiendo a autoridades políticas, agentes aduaneros y cuerpos de seguridad nacional (policías y ejército) con el objetivo de cumplir su propósito. Finalmente, las instituciones terminan corrompiéndose con incidencias negativas para el desarrollo del país en el lago plazo”.
¿Nos sentimos identificados?, Esto nos brinda una radiografía del meollo del problema y de la urgencia de terminar con este flagelo.


