El negocio millonario de Setar
Setar compra todo el tiempo repuestos para sus precarias instalaciones. Esta “estrategia” ha hecho ricas a muchas familias en Tarija, pues ser proveedor de Setar no es un asunto menor
¿Qué se puede esperar de Servicios Eléctricos de Tarija? La empresa tarijeña vive en una crisis permanente desde hace demasiado tiempo y sus males son conocidos por demás: Hay demasiado personal administrativo en relación a lo técnico; las infraestructuras son obsoletas; el servicio es precario y cualquier problema se convierte en un bolo de burocracia impresentable.
Hace unos años la Ley de Electricidad le quitó a Setar la posibilidad de generar energía eléctrica y toda la producción se centralizó en ENDE, el título habilitante conseguido convirtió a Setar en una empresa distribuidora obligada a comprar la energía del Sistema Interconectado Nacional, cuyo precio puede resultar más alto que otras fórmulas del pasado.
Setar tuvo que desprenderse de algunos emprendimientos ya amortizados, como la central de San Jacinto, pero también de componentes que tenían su potencialidad de futuro, como en Huacata y demás represas. El asunto se ejecutó durante la gestión de Lino Condori. La cuestión es que a nadie pareció importarle demasiado esto, porque al final, lo “fundamental” estaba a salvo.
Setar es la mayor empresa de Tarija por volumen de facturación, y salvo los tímidos avances de bancarización a través del Banco Unión, la mayoría de las facturas se sigue pagando en la ventanilla de la institución, lo que la convierte, además, en una fuente inagotable de liquidez.
Setar, además, compra todo el tiempo. Su red de infraestructuras está vieja, su maraña de cables en el centro es intolerable, el empeño en mantener distribución aérea tiene un sentido de supervivencia y la llegada a las comunidades es del todo vulnerable. Hacerlo mejor requeriría de una gran inversión en un momento dado – el famoso anillo energético hasta su distribución final – pero Setar, acostumbrada a gastar su excedente en cualquier cosa – normalmente pegas innecesarias – solo puede comprar y comprar repuestos.
Esta “estrategia” ha hecho ricas a muchas familias en Tarija, pues ser proveedor de Setar no es un asunto menor. Desde miles de metros de cable hasta postes de la luz, medidores, llaves, y un largo etcétera que puebla cada mes el Sistema de Contrataciones Estatales para gozo de unos pocos.
Es posible que haya quien desee el pastel completo. El servicio es tan precario y se ha coqueteado tantas veces con la intervención que la gente ya está insensibilizada con eso de que “Setar es una empresa tarijeña que hay que defender”, argumento banal que evitó en su momento – Con Lino Condori Gobernador y Roberto Ruíz de secretario Ejecutivo - una reestructuración importante que seguramente hubiera acabado con muchas lacras.
La coletilla hoy, en realidad, se llama empresas “público – privadas” y plantea concesiones cuyas letras pequeñas suelen estar cargadas de veneno e intereses particulares que no pueden dejarse pasar. Setar necesita una profunda reestructuración interna, sobre todo técnica, y eso se hace con una inyección de recursos. No se trata de “librarse” de Setar a cualquier precio, pues el servicio es demasiado importante como para abandonarlo.


