Que llueva, que llueva

Prácticamente todos los años atravesamos situaciones semejantes que dejan millonarias pérdidas tanto en el valle central como en la zona alta y en la región chaqueña

Recién llegará el invierno, pero todos los pronósticos climáticos son malos para esta temporada. Productores agrícolas, pescadores, campesinos y demás ya saben que este 2021 tampoco tendrá lluvias tempranas, y las altas temperaturas del falso invierno de calendario puede hacer inútil los esfuerzos por recoger agua de las lluvias tardías.

El asunto tiene un triste perfil económico que es redundante y circular. Prácticamente todos los años atravesamos situaciones semejantes que dejan millonarias pérdidas tanto en el valle central como en la zona alta y en la región chaqueña. El seguro agrícola sigue siendo una rara avis en el medio.

A mediano plazo es necesario, sin embargo, resolver los problemas de raíz con un verdadero Plan Hidrológico Departamental, que garantice agua en cada rincón que lo necesite

La otra vertiente tiene que ver con los incendios, aunque es igualmente circular y recurrente de prácticamente todos los años. En general, las altas temperaturas; la basura que se deposita en el campo o bien, las causas naturales en el origen del incendio, pero que se propaga a velocidad endiablada por el sistemático abandono de nuestros bosques, es una constante de cada invierno.

Es verdad que el clima se ha vuelto loco y ya no es infrecuente ver tormentas en invierno, incluso nieve como hace dos años en el mismo valle central, pero por lo general, hablamos de tiempos malos para los que viven en el campo, más expuestos que de costumbre a las condiciones climáticas.

En cualquier caso, si tenemos ambos asuntos identificados y somos conscientes de que van a suceder, sería bueno tomar las previsiones necesarias, más en un momento en el que el Comité de Emergencias Departamental (COED) está ya sobrepasado por la tercera ola del Covid y los estragos que está causando entre la población vulnerable y no tan vulnerable.

En el tema agrícola toca limpiar las cárcavas y prever el forraje, además de bombear el agua a los lugares que sea necesario para evitar contratiempos. Queda también tiempo para alistar medidas de ahorro y uso racional del elemento líquido que se respetuoso.

En el tema forestal, es necesario limpiar los bosques de ramas caídas y maleza suelta que actúa como acelerador, pero, sobre todo, hace falta equipar a nuestros pocos bomberos voluntarios que de seguro volverán a poner el pecho ante las dificultades que puedan aparecer.

A mediano plazo es necesario, sin embargo, resolver los problemas de raíz con un verdadero Plan Hidrológico Departamental, que garantice agua en cada rincón que lo necesite abasteciéndose de las fuentes de agua tradicionales por el momento, pero bien aprovechadas, antes de seguir pensando en ampliar y ampliar el terreno “conquistado” al monte mientras el monte se acaba por secar.

Lo propio hace falta con los bomberos y sus planes de prevención, que son de verdad la misión de este cuerpo de seguridad que, además, son voluntarios en su mayoría. Es preciso apoyar con ideas, con plataformas, con herramientas y con tiempo. Tiempo que hace falta para que los montes se limpien y las desgracias se atenúen.

Este año sí puede ser.


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