Una solución para el Sedeca
Hace tiempo que se propuso dividir la entidad en dos, a imagen y semejanza de la Administradora Boliviana de Carreteras y la Empresa Boliviana de Construcción, para que el Sedeca se encargue de elaborar los proyectos, licitarlos y supervisarlos
Aunque en los últimos años se ha vaciado sustancialmente, el Servicio Departamental de Caminos (Sedeca) sigue siendo uno de los enormes problemas para la viabilidad de la autonomía departamental.
En la actualidad tiene aproximadamente 380 trabajadores para la ejecución de un solo proyecto, además de varios mantenimientos, que nunca son ni tan exhaustivos ni tan exquisitos. Del total, ocho son abogados, unos 30 administrativos y no más de 30 ingenieros.
El principal problema es el del costo laboral acarreado por una institución que tiene fallas de definición, pero que ha sido utilizada al gusto por todos los gobernantes para pagar favores políticos de todo tipo.
Cuentan las crónicas que el Sedeca llegó a tener en algún momento 2.000 trabajadores en una infinidad de proyectos y que iban desde sencillas rutas comunales a rutas departamentalizadas como la Bermejo San Antonio. El tramo de Yesera, el de Tolomosa Río Camacho, el de Temporal – Matadero y otros tantos sirvieron para ganar enteros en uno u otro lado. El problema vino cuando las autoridades tuvieron que cumplir la Ley y ajustarse a la Ley General del Trabajo, con todos sus acápites.
Hasta ahora nadie ha querido enfrentar en serio esta situación, puesto que el sindicato sigue siendo poderoso y ruidoso, pero alguien deberá en algún momento ponerle el cascabel al gato. Hace tiempo que se propuso dividir la entidad en dos, a imagen y semejanza de la Administradora Boliviana de Carreteras y la Empresa Boliviana de Construcción, para que el Sedeca se encargue de elaborar los proyectos, licitarlos y supervisarlos y otra de la ejecución directa, si es que en algún momento se considera necesario, mientras que los mantenimientos quedan también a expensas de la decisión política de ponerlos a uno u otro lado, para licitar o poner gente a disposición.
Mientras esto pase, el Sedeca seguirá siendo una institución a la deriva, manejada con criterios políticos y desde el cálculo de la necesidad y el costo beneficio individual.
El manejo de las carreteras siempre ha sido complejo en Tarija y prácticamente todas las rutas hoy por hoy asfaltadas tienen su historia de escándalo y corrupción, además de sus defectos estructurales o su mala ejecución.
El Sedeca debería mantenerse al margen de ese tipo de problemas, definir su misión y cumplirla con excelencia por el bien de Tarija. Hoy por hoy, con los sueldos ajustados a la baja, ni siquiera es ya una opción de desarrollo o crecimiento profesional.
El tiempo corre y las decisiones complejas hay que tomarlas en caliente, aunque es verdad que las promesas de campaña están demasiado cerca. El Gobernador debe tomar una decisión que va en el cargo, y el contexto él mismo lo ha relatado.


