Torres y los problemas heredados de Tarija
Solo con atender los problemas crónicos que nadie ha querido nunca enfrentar ya se dispone solo un interesante plan de trabajo que dará éxitos con algunos retoques y ajustes de enfoque
Si no hay recursos para proyectos nuevos, bueno es resolver esos problemas que llevan años esperando una solución y que nadie ha querido abordar en serio. Algo así ha debido pensar el alcalde de Cercado, Johnny Torres, que ni corto ni perezoso ya ha puesto a sus máquinas a trabajar en la segunda Circunvalación, un viejo proyecto carretero que tiene algunas dificultades en el trayecto y que precisamente por ello han servido de excusas para hacer exactamente nada al respecto.
Lo mismo pasa con el traslado del botadero municipal, un bulto de dimensiones considerables y olores horripilantes que sin embargo nadie ha querido prestarle demasiada atención, salvo en momentos puntuales de crisis provocadas por los medios de comunicación o los vecinos. El alcalde, sin embargo, ha comprometido enfrentar el problema desde ya, y no darle largas como venía siendo el común denominador.
De momento esto ha pasado en apenas dos semanas de gestión, lo cual es una buena noticia, pues la ciudad tiene otros muchos problemas enquistados a los que nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato, y más al contrario, se han ido pasando las pelotitas de unos a otros para que al final no pase nada.
Es el caso, por ejemplo, de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de San Luis, que es un problema que atañe a Cercado, pero que con pasarle la pelotita a Cosaalt, a la Gobernación o al Gobierno Nacional – que dicho sea de paso es el único que tiene los recursos para enfrentar esa inversión – el problema no se resuelve nunca.
Es el problema también del Transporte Urbano en Tarija, que crece desaforado y sin Ley o regulación que cumplir, pues los compromisos se olvidan y los colapsos siguen, o también de la ordenación vehicular en el Mercado Campesino, siempre a punto de colapsar y que no está dejando muchas opciones de desarrollo urbanístico.
Tarija tiene otra serie de problemas más complejos y no tan visibles que la van consumiendo, como su crecimiento desaforado en barrios periféricos desordenados, la falta de voluntad por emprender en serio el crecimiento vertical – que ahorra en disposición de servicios básicos – y un lacerante olvido de la zona sureste, donde se acumulan aeropuerto, botadero, lagunas de oxidación, zona industrial, etc., pero no se encuentra un parque mínimamente amplio u otra infraestructura cultural.
Solo con empezar a atender estos problemas crónicos que nadie ha querido nunca enfrentar ya se dispone solo un interesante plan de trabajo que dará éxitos con algunos retoques y ajustes de enfoque. Eso sí, hace falta tener mucha iniciativa política y una buena cintura para negociar y gestionar las contrapartes y aportes necesarios para que todo se haga rápido y con el consenso suficiente. A Johnny Torres le ha tocado esa misión de cerrar el círculo y, por el momento, no tiene intención de apartarse.


