Ahora, prensa libre
La prensa siempre ha sido una de las obsesiones de todos los gobiernos, pero especialmente en esta nueva ola populista se ha tomado más en serio su control, pero sus estrategias no funcionan
Desde el lunes circula en todo el territorio nacional el mismo diario gubernamental de siempre, pero rebautizado por enésima. El que con Evo Morales fuera Cambio y con Jeanine Áñez Bolivia, con Luis Arce se llama Ahora, el Pueblo, y en tanto nuevo medio impreso, le deseamos desde el diario El País todo el éxito posible.
Evidentemente, Ahora, el Pueblo, se trata de un medio público como lo son la Red Patria Nueva, Bolivia TV y la Agencia Boliviana de Información, que en tanto a formulación no son distintos a los que funcionan en casi todos los países del mundo – de TVE a RT pasando por la BBC y que por tanto tienen la supervivencia garantizada a través de los Presupuestos Generales del Estado.
Con esa pequeña gran diferencia respecto a sus competidores en el mercado, se podría decir que los medios públicos deberían solo preocuparse en llevar la mejor información a sus seguidores, sobre todo teniendo en cuenta que tiene abiertas muchas puertas que son prácticamente inaccesibles para el resto del periodismo nacional, sin embargo, se han limitado a ponerse al servicio del Gobierno de turno.
La estrategia no parece funcionar del todo bien, al menos en Bolivia, donde los medios públicos están a la baja, sus reportes de lecturas o audiencias son mínimas y sus informaciones consideradas sesgadas incluso por la audiencia que comparte posicionamiento con el Gobierno. Esta no es una práctica exclusiva del Gobierno del MAS, sino que fue idéntica en el Gobierno de Áñez, donde todo el contenido de la programación se dispuso para venerar su figura y apuntalar su candidatura ganadora como antes lo hizo para justificar la repostulación de Morales.
Afortunadamente esto no pasó ya que el pueblo soberano toma sus decisiones y es capaz de discernir cuando es manipulado y cuando no, y por eso también merece que desde arriba se reflexione sobre la utilidad de estas inversiones.
La prensa siempre ha sido una de las obsesiones de todos los Gobiernos, pero especialmente en esta nueva ola populista se ha tomado más en serio su control. No hay duda que el Gobierno de Evo Morales destinó ingentes cantidades de recursos para este fin, tanto a través de los medios públicos como con la fundación de medios satélites a su servicio y la cooptación de otros tantos medios tradicionales que con el paso de los años fueron mutando de línea editorial o bien, ocultaron la suya. Con todo, no evitó la derrota en el referéndum de 2016 ni los sucesos de 2019 que le acabaron desalojando del poder.
Después de eso, el MAS quedó prácticamente mudo – salvo por Kawsachun Coca - tras perder el control de los medios públicos y ver como los medios satélites o cooptados se ponían descaradamente de perfil cuando no huían literalmente del país. Es curioso que solo este "pequeño periódico de provincias" se desplazara a Buenos Aires para conocer la versión del propio Evo Morales – donde nos recibió ironizando sobre golpismo y olivismo – mientras que otros legitimaban la narrativa de Áñez.
En medio de estos días de reivindicaciones periodísticas por la Libertad de Prensa y el Día del Periodista Boliviano, en medio también de estos tiempos de zozobra para un sector imprescindible para la democracia, urge también una reflexión en el Gobierno y probablemente un cambio de estrategia, pues no solo se había tratado de vencer, sino de convencer.


