El desafío de un nuevo ciclo político en Tarija

Aprender del pasado reciente y recuperar los consensos sobre la autonomía y el desarrollo departamental pasa por ser clave para superar el estancamiento y la susceptibilidad actual

Arranca definitivamente un nuevo ciclo político en Tarija. Ya con las autoridades luciendo su credencial en el pecho, es cuestión de tiempo que se cumpla con las ceremonias de traspaso de mando y se empiece a funcionar institucionalmente. La mejor de las noticias en estos casos es que todo haya transcurrido con la normalidad democrática que merece y con la legítima voz del pueblo soberano guiando el camino.

La que se cierra es una gestión larga y especialmente dura para el departamento y la ciudad, pues empezó ya sumida en una crisis económica producto de la caída de los ingresos petroleros, sí, pero también de la funesta gestión de Lino Condori, que generó una deuda inmanejable.

La asfixia económica ha sido una constante desde el principio, lo que acabó por convertirse en un problema crónica y generar dudas incluso sobre el modelo autonómico. Primero fue la negociación del Plan de Rescate, que no llegó a buen puerto, después la negociación punto por punto con Gobierno primero, Municipios y Subgobernaciones después y Asamblea al último, de cualquier crédito o fideicomiso al que se pretendía acceder. Luego vino la época tortuosa de los débitos automáticos, que desparramaron la gestión, y al final vino todo junto: la caída de Evo, Áñez y la irrupción del coronavirus.

A estas alturas del 2021 y al ritmo al que se han vivido los últimos años, los asuntos mundanos del 2015 – 2018 parecen asuntos del pasado remoto, pero no conviene olvidar los aprendizajes de aquellos tiempos, que seguro servirán para este nuevo ciclo que hoy empieza y que nadie tiene certeza de cómo ni cuándo terminará.

Desde El País les mantendremos puntualmente informados de todos los avatares, con sus aristas y discrepancias, pues como todo inicio de gestión resulta ser un buen momento para renovar los compromisos con ustedes, nuestros preciados lectores

Lo que está claro es que Tarija necesita recuperar algunos consensos y despojarse de algunos vicios para enfrentar saludablemente el próximo ciclo.

El primero tiene que ser recordar que la autonomía es el mejor modelo de gestión en tanto los problemas se resuelven en casa y no a miles de kilómetros, donde ni sienten ni padecen los rigores de la lejanía, pero eso no significa que todo esté bien, sino que hay ajustes urgentes que hay que hacer, pero sin renunciar a la esencia.

El segundo seguramente pasa por recordar que juntos somos más fuertes, y que Tarija es algo más que una mera suma de territorios y municipios, y que, por ende, lo importante tienen que ser los proyectos que unan y vertebren y no cuantos dólares tocan por cabeza.

El tercero es recordar que lo más importante son las personas, y que serán los habitantes de esta tierra los que encuentren su camino de liberación sin mayores dramatismos dentro de una gran nación como es Bolivia.

Con todo esto vigente, solo queda esperar lo que nos depare el futuro con la mente abierta y cargados de esperanza. Desde El País les mantendremos puntualmente informados de todos los avatares, con sus aristas y discrepancias, pues como todo inicio de gestión resulta ser un buen momento para renovar los compromisos con ustedes, nuestros preciados lectores, y con Tarija, la tierra a la que nos debemos.


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