¿Huérfanos y sin derechos?
La pandemia del Covid-19 nos ha puesto de frente ante grandes problemas que no hemos podido solucionar y que hoy se han acrecentado. Uno de ellos es el abandono de los niños y la reducida protección social que les hemos dado como Estado
En el mundo se estima que más de 100 mil niños han quedado huérfanos debido al Covid-19, en Perú más de 11.000 y aunque en Bolivia no hay cifras al respecto, la situación no es menos preocupante. En Perú se ha establecido una pensión de orfandad de 54 dólares mensuales hasta que cumplan 18 años. En nuestro país de eso nada.
De acuerdo a los expertos y a los hechos concretos la crisis originada por el Covid-19 tendrá un profundo y largo impacto negativo en los niños y las niñas de todo el mundo. Es probable que las consecuencias sean devastadoras, a pesar de que los niños y las niñas que contraen el virus parecen tener síntomas menos severos y tasas de mortalidad inferiores a los de otros grupos etarios, el impacto está en la muerte de sus seres queridos y la pérdida de muchos de sus derechos, entre ellos la educación.
Pero el impacto también vendrá del desempleo, pues es probable que la pérdida generalizada de puestos de trabajo e ingresos y la inseguridad económica en las familias incremente los niveles de trabajo infantil, explotación sexual, embarazo adolescente y matrimonio infantil. Al aumentar la tasa de fallecimientos por Covid-19, más niños y niñas estarán en situación de orfandad y expuestos a explotación y abusos.
En este marco es fundamental que los gobiernos, incluido el de Bolivia, responda con urgencia adoptando medidas que protejan a los niños y las niñas durante la pandemia, pero también es clave cerciorarse que las acciones que realicen contribuyan a asegurar en la mayor medida posible los derechos de la infancia una vez terminada la crisis.
Los expertos instan a los gobiernos adoptar medidas urgentes para proteger los derechos de los niños y las niñas, incluidas las siguientes:
- Asignar prioridad a las acciones tendientes a dar continuidad a la educación de todos los niños y niñas, empleando para ello todas las tecnologías que estén disponibles.
- Brindar asistencia económica, incluidas las transferencias de efectivo, a familias de bajos ingresos que serán las primeras afectadas y las más gravemente golpeadas, para que puedan satisfacer necesidades básicas sin verse obligadas a recurrir al trabajo infantil o al matrimonio infantil.
- Reducir al mínimo las perturbaciones en el acceso de niños y niñas a servicios de atención de la salud esenciales y vitales.
- Intensificar los esfuerzos para identificar a niños y niñas que hayan quedado huérfanos a causa del Covid-19 y ampliar las redes de familias extendidas y de acogida.
- Extender la educación pública, las campañas de sensibilización, los servicios de atención telefónica y otros servicios para niños y niñas expuestos a riesgos de violencia sexual en el hogar o explotación sexual en línea.
La pandemia del Covid-19 nos ha puesto de frente ante grandes problemas que no hemos podido solucionar y que hoy se han acrecentado. En el caso de los niños graves desatinos han quedado al descubierto, entre ellos la atención de la salud y los sistemas de protección social inadecuados, pero sobre todo la falta de planes de emergencia para cuando se produce un cierre masivo de escuelas. Sin duda éste es otro sector fundamental que requiere de acciones inmediatas de ayuda.


