1 de mayo: Reformar el mercado laboral
El mercado laboral boliviano debe incorporar la temporalidad, los contratos por obra, la reducción de jornada y otras medidas que permitan flexibilizar la contratación
Con el 1 de mayo al final de la semana, la Central Obrera Boliviana (COB) vuelve a tomar protagonismo mediático para defender su monotema: el incremento salarial, un asunto para el que tiene la llave única y exclusivamente el Gobierno de Luis Arce Catacora.
La COB hace tiempo que dejó de representar los intereses y necesidades de todos los bolivianos trabajadores para concentrarse únicamente en los trabajadores con sostén público. En ese sentido, el diálogo es a dos y depende de la disponibilidad de recursos en el Tesoro General de la Nación – y del calendario electoral -, que el Gobierno izquierdista del MAS sea más o menos generoso con los trabajadores.
El problema, sin embargo, es que el resultado de esta negociación se hace extensible a todas las empresas públicas y privadas que operan en el país, cuando las circunstancias económicas son diferentes.
Los resultados de 15 años de aplicar esta política de incrementar salarios por encima de la inflación son variados, es probable que los salarios en el sector público se hayan dignificado mientras que en la empresa privada han caído, pues se aplica el Salario Mínimo oficial incluso para contratar profesionales siendo consecuencia de la incertidumbre normativa aplicada. El efecto de largo plazo, junto a los antojadizos y políticos “dobles aguinaldos” de fin de año, ha sido el de la destrucción del tejido productivo nacional.
En ese sentido, la pandemia ha dejado al descubierto la precariedad de un sistema viciado en el que al emprendedor formal se le asfixia y al informal se le consiente. La tasa de subempleo está por el 50 por ciento a nivel nacional y eso son demasiadas familias viviendo sin protección, pero eso no parece preocuparle a la Central Obrera.
Y es que la misma COB que pidió en noviembre de 2019 la renuncia de Evo Morales, que guardó silencio ante Jeanine Áñez cuando no aplicó ninguna subida salarial y también cuando decretó la “prohibición de despedir” en pandemia para después ser los primeros en recortar trabajadores en la función pública y no fiscalizar, vuelve a la carga con las mismas consignas de los últimos años.
El mercado laboral en Bolivia requiere de reformas urgentes y muchos ajustes que reduzcan el subempleo y consiga más aportantes al sistema de salud y al de seguridad social de largo plazo, y eso no pasa por asfixiar a la empresa formalizada, sino por incentivar la contratación y castigar a los explotadores en “régimen simplificado”.
El mercado laboral boliviano debe incorporar la temporalidad, los contratos por obra, la reducción de jornada y otras medidas que permitan flexibilizar la contratación sin cargar de burocracia el sistema, y para ello, seguramente hacen falta mejores representantes de los trabajadores y también de los empresarios.
Estamos viviendo una situación muy delicada a nivel sanitario y económico y es tiempo de tomar el toro por las astas haciendo las reformas necesarias, porque solo con un sistema laboral productivo solvente se podrá salir de la situación. Urgen medidas de fondo, asuntos que vayan mucho más allá que el mero incremento salarial que solo genera despidos y precariedad.
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Urgen medidas de fondo, asuntos que vayan mucho más allá que el mero incremento salarial que solo genera despidos y precariedad


