Bases para una gran Tarija
Recuperar la cohesión campo – ciudad, entre provincias y dentro de los mismos municipios y comunidades, priorizando los proyectos de amplio alcance, es una de las urgencias para la próxima legislatura
La jornada electoral terminó sin mayores incidentes, salvo algunas torpezas de algunos notarios electorales que tendrán que ser muy explicados y, como siempre, las típicas denuncias de acarreo y cruce de fronteras que suele esgrimir el que más miedo tiene
Lo grave es llegar a la noche electoral y no tener resultados, ni preliminares, ni rápidos, ni nada. Un déficit que es imperdonable a estas alturas del siglo XXI y que el Tribunal Supremo Electoral debería resolver de una vez por todas. No puede ser que todos sigamos siendo víctimas de las torpezas de la elección de 2019 y que no haya la capacidad institucional de llevar adelante un dispositivo de conteo rápido sin que nadie se rasgue las vestiduras.
Así, la mayor parte de Tarija se fue a dormir sin tener ni una ligera impresión de qué habían decidido las ánforas. Peor aún, con las consignas de sus partidos insistiendo en fraudes y victorias sin mayor respaldo que la insistencia.
Como sea, a lo largo de la jornada de hoy habrá un nuevo Gobernador de Tarija que tendrá que suceder a Adrián Oliva después de seis años intensos marcados por la crisis, por la polarización política y, al final, por la pandemia del Covid-19 que parece haber llegado a cambiarlo todo.
Tanto uno como otro candidato han prometido una rápida salida de la crisis, uno mediante la inversión de ingentes cantidades de recursos económicos a través del Gobierno nacional, otro a través de una ingeniería financiera que igualmente debe pasar por las manos del Gobierno nacional.
Con todo, lo más probable es que los problemas económicos se queden todavía una larga temporada en el departamento, porque igualmente se quedarán una larga temporada en el país y en el mundo en general y los instrumentos que tiene la autonomía departamental para reinventarse y salir adelante son muy escasos.
Ojo, probablemente la falta de recursos en el departamento no sea tan mala noticia si realmente se utiliza el tiempo para abordar algunos de los problemas serios que nos siguen acogotando y limitando.
Y es que Tarija no ha logrado resolver sus problemas de cohesión durante los años de mayor bonanza económica, más al contrario, los ingentes recursos han sido un nuevo objeto de polémica en el que se han tocado fibras sensibles y se ha atomizado todavía más el territorio. No es ya el sui géneris valle contra Chaco, sino también provincias contra provincias, municipios partidos en dos y las propias comunidades que se han atomizado en centro, norte y sur para que los recursos del Prosol, o de lo que sea, lleguen directamente.
No es seguro que en el corto plazo haya muchos recursos para invertir, pero es urgente que Tarija vuelva a reconocerse como tal, que se pongan los intereses departamentales por delante, que se deje de cuartear el presupuesto atendiendo a criterios territoriales en lugar de a criterios de necesidades y potencialidades.
Tenemos cinco años por delante para unir el departamento, y el primer día es hoy.


