12 de abril, lo que la pandemia se llevó
Todos los niños han sido afectados por la pandemia de alguna manera, unos más que otros, pero en todos, las secuelas quedan. Se constituye un reto ayudarles a sobrellevar la situación y velar por sus derechos en medio de la crisis económica y sanitaria
Sentada en el lugar común de su casa poco entiende por qué su mundo ha cambiado tanto. La alegría por el inicio de su primer año escolar le duró muy poco. Hoy ha perdido a un tío y a su abuelo materno, y ha encontrado en la oración la mejor manera de combatir el virus.
Éste es solo uno de los ejemplos de tantos niños golpeados por la pandemia que atraviesan este tipo de situaciones o peores condiciones. La pandemia se ha llevado las mañanas o las tardes con los compañeros de la escuela, se ha llevado familia, se ha llevado los días de parque e incluso ha apagado la sonrisa de sus padres, que hoy preocupados deben luchar contra una crisis económica cada vez más creciente.
Pero no solo eso, con ello se ha llevado muchos de sus derechos, tales como: el derecho a unas condiciones de vida dignas en cuanto a alimentación, vivienda, acceso a servicios esenciales como los de salud o los servicios sociales.
El derecho a la educación (incluyendo el acceso a internet); el derecho al juego, al ocio, al esparcimiento y a la realización de actividades recreativas; el derecho a no ser objeto de ninguna forma de violencia, especialmente en el hogar; y el derecho a ser informado sobre la situación actual con recursos acorde a su edad.
Quienes más se ven afectados son los niños y las niñas con discapacidad, migrantes y solicitantes de asilo, también quienes viven en instituciones de acogida, pertenecientes a minorías étnicas, con enfermedades subyacentes, y en situación de pobreza.
Al momento, 188 países han impuesto el cierre de escuelas en todo el mundo, esto ha impactado a más de 1.500 millones de niñas, niños y adolescentes. Se sabe que los niños (y especialmente las niñas) en edad escolar que no van a la escuela durante largos periodos de tiempo tienen muchas menos probabilidades de regresar cuando se reanudan las clases, según estimaciones de Naciones Unidas.
Pero el cierre de las escuelas también elimina el acceso a programas de nutrición escolares como el desayuno escolar en nuestro país y, con ello, dispara las tasas de malnutrición.
De acuerdo a Aldeas Infantiles SOS, cientos de miles de niños y niñas podrían morir este año, en comparación con un escenario previo a la pandemia, como resultado de la recesión mundial que se avecina. Esto revertiría en un solo año los progresos de los últimos 2 a 3 años en lo que a reducción de la mortalidad infantil se refiere, según estima Naciones Unidas.
Es fundamental que en el Día del Niño que se avecina (12 de abril) reflexionemos sobre la educación; es crucial que la educación virtual no exacerbe las desigualdades existentes ni reemplace la interacción estudiante-maestro, y que se garantice el acceso a internet de todos los niños y niñas, sin excepción. En Tarija y en muchas otras regiones de Bolivia cientos de niños están pasando clases presenciales poniendo en riesgo su vida, por falta de condiciones tecnológicas.
La alimentación nutritiva no debe ser un privilegio, niños y niñas deben acceder a la misma durante el período de la emergencia, ya que muchos de ellos y ellas recibían su única comida balanceada al día a través de esquemas de alimentación escolar (desayuno escolar).
La provisión de servicios básicos, incluyendo atención médica, agua, servicios sociales y de salud mental deben estar garantizados para niños y niñas.
También es fundamental la protección contra la violencia, la explotación y el abuso; el personal de educación y salud deben ser un apoyo para alertar con inmediatez los casos. De igual forma, se debe contar con líneas de atención eficaces, acceso a la justicia y casas de acogida para las víctimas.
Estamos en puertas de un nuevo Día del Niño en medio de la pandemia, una pandemia que se ha llevado tantas cosas y que ha dejado tanta destrucción a su paso. “Los niños son como las estrellas (decía la madre Teresa de Calcuta), nunca hay suficientes”. Y es que los niños son sin duda lo más importante en una sociedad; ya que más allá de la conocida frase, tengan la seguridad que ellos representan el futuro de este mundo.


