¿Y las madres solas?

Anterior a la situación de pandemia, las familias monoparentales a cargo de las mujeres ya sufrían mucha pobreza. Detrás del 82% de este tipo de familias predominan las mujeres que están desempleadas o trabajan en situaciones irregulares (sin contrato)

Del total de madres en el país, el 52,2% está casada, el 26,6% vive en concubinato y el 10,2% es madre soltera. Éste último grupo se ha visto muy golpeado por la pandemia, pues el cierre de las guarderías, los despidos inesperados, la discriminación y el virus han afectado grandemente su vida. Hoy deben ganarse el pan diario con el hijo a marcas, ayudar a sus pequeños en la “escuela virtual” si es que no han desistido de ella, y pagar las mismas cuentas de siempre, pero con menos plata.

A esto se suma el gran temor que las inunda y la culpa de no poderles dar más tiempo, más protección y mejores condiciones a sus niños en medio de la pandemia. En Bolivia nulas son las acciones que se han hecho para ayudar a este sector. Incluso muchas madres solas han fallecido dejando a niños huérfanos.

Y lo peor es que anterior a la situación de pandemia, las familias monoparentales a cargo de las mujeres ya sufrían mucha pobreza. Detrás del 82% de este tipo de familias predominan las mujeres que están desempleadas o trabajan en situaciones irregulares (sin contrato).

Pero aún hay más, el salario mínimo en Bolivia es de Bs. 2.122, esto se matiza con la discriminación de género que rige las condiciones del mercado laboral y afecta a las familias monoparentales maternas vulnerables. No es secreto que las mujeres en Bolivia cobran un 30% menos que los hombres.

En lo que se refiere al acceso laboral, ya se ha demostrado que la tasa de actividad de los hombres sigue siendo un 22% superior a la de la mujer. Más aún, hay otro factor, la tasa de trabajo a tiempo parcial entre las mujeres es superior a la de los hombres.

En nuestro país poco de esto ha sucedido, por lo que se hace urgente legalizar este tipo de políticas que apoyen eficazmente a las madres solteras, teniendo en cuenta sus vulnerabilidades particulares y la falta de redes de apoyo

De esta manera, para el año 2019, el empleo a tiempo parcial ocupaba al 24% de las mujeres y solo al 7,3% de los hombres. Es decir que trabajan menos horas y su salario es menos.

Pero con todo esto estas familias tienen que afrontar, al menos seis gastos, como ser: pago de una vivienda, alimentación básica, servicio de agua, luz, gas, transporte y otros gastos imprevistos. Por si fuera poco, las familias monoparentales maternas también tienen que adaptarse a una nueva normalidad y otros cambios ocasionados por la pandemia, situación que no ha sabido ser atendida por el Gobierno ni las instituciones pertinentes.

A nivel internacional países como Argentina han tenido un mayor acercamiento respecto a políticas de ayuda a madres solteras en pandemia, aunque la mayoría han estado concentradas en las madres solteras con empleo.

En esta área, en Argentina, de alguna manera se les ha brindado una modalidad de conciliación entre el trabajo y el hogar, entendiendo que en tiempos de pandemia no pueden exponer a sus hijos, por lo que les han permitido trabajar de manera online.

En nuestro país poco de esto ha sucedido, por lo que se hace urgente legalizar este tipo de políticas que apoyen eficazmente a las madres solteras, teniendo en cuenta sus vulnerabilidades particulares y la falta de redes de apoyo.

Pero también se deberá trabajar en ampliar las oportunidades laborales para aquellas madres solteras que no tienen empleo, procurando la formalidad de sus condiciones.

Por último, se debe tomar en cuenta que no son solo las mujeres las que se ven afectadas, sino también los niños, niñas y adolescentes que están bajo su cargo.


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