Los sobrevuelos urbanos de la FAB
El accidente en Sacaba podría haber sucedido en Tarija, donde las prácticas de sobrevuelo se realizan siempre atravesando el casco urbano de la ciudad sin dar mayor explicación ni justificar la necesidad
El macabro accidente sucedido en Sacaba en la mañana del miércoles 24 de marzo no debe quedar como un incidente aislado ni culpa del infortunio, sino que debe ser tomado como una advertencia suficientemente seria como para que se tomen medidas al respecto.
El hecho se resume rápido, un avión de entrenamiento de la Fuerza Aérea Boliviana se precipitó al vacío por un fallo técnico. Los pilotos se eyectaron, pero la aeronave cayó sobre una vivienda dejando al menos una residente fallecida y varios heridos.
Tomar medidas, para aclararnos, no es abrir expedientes informativos, aprehender al piloto o a cualquier otro cuadro de la cadena de mandos, denunciar por imprudencia o cualquier otra causa para acabar indemnizando a la familia afectada – que evidentemente tiene que ser indemnizada – ni pretender investigar la construcción ilegal de viviendas, que todo puede ser, sino acabar de una forma definitiva con todas las prácticas militares que ponen en riesgo a la población.
En Tarija es más que habitual que al menos dos veces al año en la IV Brigada Aérea tengan lugar los entrenamientos de la Fuerza Aérea en términos muy similares a los que condujeron al accidente de Sacaba. Los militares que alcanzan las prácticas las hacen en vehículos normalmente obsoletos y fuera de servicio para cualquier otra misión oficial, aunque en caso de emergencia se disponen, como aquel que el año pasado explotó en Trinidad y que había prestado servicio en Tarija.
Dados los antecedentes y teniendo en cuenta la inmensidad de la Patria, no debería resultar demasiado difícil para los instructores encontrar otras líneas de vuelo más interesantes y seguras para la población
El problema de estas prácticas es que utilizan habitualmente líneas de vuelo por encima del entramado urbano de la ciudad de Tarija, y que la atraviesan longitudinalmente tanto después del despegue como al momento del aterrizaje. Es habitual que los vecinos posteen durante esos meses en sus redes sociales tanto por el ruido impertinente como por el riesgo evidente, pues solo hace cinco años una de las aeronaves cayó también en Tarija, afortunadamente sobre un camino despejado cerca de San Lorenzo.
Las explicaciones para este tema son escasas. En nuestro caso, cada vez que hemos buscado una razón o una explicación, las fuentes militares se han limitado a declinar amablemente la posibilidad de ofrecer información, porque así nomás son las cosas y así tienen que seguir siendo, lo cual deja una incertidumbre que se entremezcla con otras sensaciones, pues daría la impresión de que el hecho de sobrevolar las calles tarijeñas pobladas de gente en naves obsoletas sean parte del propio entrenamiento, como si los tarijeños fueran usados como cobayas para probar el temple de los futuros pilotos.
Sin duda, muchas cosas de fondo deben cambiar en las relaciones entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas, y recuperar el respeto de unos por los otros y viceversa es un punto elemental. Desde estas líneas sugerimos ese pequeño gesto como muestra de buena voluntad, pues dados los antecedentes y teniendo en cuenta la inmensidad de la Patria, no debería resultar demasiado difícil para los instructores encontrar otras líneas de vuelo más interesantes y seguras para la población.


