Ajustar su modelo de Arce

Han pasado cien días y Arce y su equipo económico, donde se supone son especialistas, debe dar ya señales positivas para el trabajador, el emprendedor, el pequeño inversor o el rutilante gastador

Acabado el Carnaval y cumplidos los 100 días de Gobierno, es hora de tomarse en serio este 2021 que empieza oficiosamente a todos los niveles, aun con la dificultad de tener una elección como la subnacional a la vuelta de la esquina.

La economía es la prioridad, pero difícilmente se podrá plantear ninguna estrategia de reactivación económica de verdad si no existe un auténtico control de la pandemia. La segunda ola está siendo especialmente violenta, pero el Gobierno actual ha optado por una estrategia muy similar a la que usó la expresidenta Jeanine Áñez. La forma más rápida de acabar con los datos negativos es no hacer pruebas. A eso se le suma una voluntad expresa de ocultar o salvaguardar extremamente los datos oficiales de defunción en el país y queda una salida de la crisis absolutamente falsa, que no contribuirá al objetivo prioritario, que es la economía.

La receta de Arce se recita a la carrera: estimular la demanda a través de la inversión pública, un axioma keynesiano por antonomasia que ya apenas aplican los países que se decían más liberales, que en esta pandemia han optado masivamente por las ayudas directas al empleo y a la industria sin más vueltas ni más teorías, y que los países “socialistas” tratan de redescubrir como quien inventa algo, pero que necesariamente debería tener varias correcciones y ajustes si es que se pretende continuar por el mismo camino.

El Presidente trata de cumplir con sus promesas de campaña lo antes posible, sobre todo las de más izquierda como la del Impuesto a las Grandes Fortunas. También ha puesto en marcha el plan para la devolución del IVA, aunque más parece el enésimo embrión de una agencia de espionaje con tanto dato que se pide. La cuestión ahora es saber cómo se va a proteger el mercado interno del contrabando, la fuga de capital o el vaciamiento de dividendos.

De poco sirve estimular la demanda si no se evita que el dinero de los bonos, por ejemplo, se vaya mayoritariamente a productos de contrabando, que poco o nada generan para el mercado laboral

De poco sirve estimular la demanda si no se evita que el dinero de los bonos, por ejemplo, se vaya mayoritariamente a productos de contrabando, que poco o nada generan para el mercado laboral nacional ni la agencia tributaria.

De igual forma, de poco sirve multiplicar la inversión pública si se va a seguir permitiendo que grandes corporaciones o empresas extranjeras vengan a adjudicarse los suculentos contratos para subcontratar después en régimen de semi esclavitud, en el mejor de los casos, o huir con los dividendos dejando cientos de miles de dólares impagos a pequeños y medianos proveedores.

Han pasado cien días y Arce y su equipo económico, donde se supone son especialistas, debe dar ya señales positivas para el trabajador, el emprendedor, el pequeño inversor o el rutilante gastador; mensajes que garanticen que el empleo se va a mantener y que por lo tanto, se puede seguir arrimando el hombro a todos aquellos que lo pasan aún peor y que pueblan las calles.

Arce y su equipo necesitan presentar ya un plan completo y coordinado, no una serie de ideas inconexas pero rimbombantes que al final no dejan de ser improvisación, porque no todo sirve igual siempre para quien porta un resfrío o una tremenda neumonía torácica.


Más del autor