Tiempo de cautela

Hoy toca guardarnos, reservar el baile para otro momento, postergar el compadrerío presencial, ser cautelosos, cumplir con las normas y seguir en la lucha diaria que nos ha traído la pandemia.

El Carnaval ha llegado en medio del ascenso de los casos de Covid-19 en Bolivia, las actividades se restringieron y se programaron en su mayoría de manera virtual. Sin embargo, no falta quienes trasgreden la norma, realizan fiestas y se exponen en medio de esta situación. El llamado a la conciencia y al respeto siempre será nuestro recurso.

Queda claro que lo lamentable es el efecto en la golpeada economía departamental, y este debate se ha visto muy expresado últimamente en las redes sociales, pero una vez más dejamos en claro que hay situaciones en las que la salud debe sobreponerse a todo.  Más en un momento tan difícil como éste, en el que la vida se nos puede ir de las manos si somos imprudentes.

La restricción de horarios, la no realización de fiestas, el evitar el excesivo consumo de alcohol y guardar todas las normas de bioseguridad son aspectos fundamentales que se han establecido para este tiempo.

Si bien las tradiciones tarijeñas en esta época son fuertes también lo es el carácter respetuoso del tarijeño y su gran creatividad, aspecto que sin duda sacará a flote las muestras culturales de este tiempo sin romper las normas. Y es que la cultura y tradiciones de nuestro pago son fuertes. De eso no hay duda.

Pero no todo está perdido, la cultura en general ha sido sometida a vaivenes y situaciones económicas complejas en medio de la pandemia, más aún, es importante recalcar que gracias a la creatividad, capacidad de innovación y persistencia hay quienes han venido rediseñando la puesta en escena de algunas expresiones culturales.

En este momento hay una profusión de eventos realizados de manera virtual y eso muestra el deseo de las comunidades y colectivos por seguir trabajando

En este momento hay una profusión de eventos realizados de manera virtual y eso muestra el deseo de las comunidades y colectivos por seguir trabajando. Hay un gran impulso por parte de la gente desde la creación, organización y gestión.

De acuerdo a sociólogos expertos “la fiesta no es la fiesta por sí misma, sino una necesidad espiritual y humana; es volver la vida más alegre y menos rutinaria”, por lo tanto en estos tiempos queda la esencia, el optimismo y esa alegría que el Carnaval imprime en cada uno. Pese a que ahora los eventos no sean presenciales. 

“La fiesta en contexto de pandemia ha permitido crear otras posibilidades y ha ratificado la necesidad humana de comunicarnos y salir adelante”, concluyen.

De esta manera, será importante revalorizar nuestras tradiciones, reflejar nuestra cultura a través de los medios que la pandemia nos permite. La esencia está viva, la alegría aún late en nuestros corazones y el churo carnaval chapaco también puede brillar a través de nuestras pantallas.

Hoy toca guardarnos, reservar el baile para otro momento, postergar el compadrerío presencial, ser cautelosos, cumplir con las normas y seguir en la lucha diaria que nos ha traído la pandemia. Pero también es fundamental ayudar al prójimo, ser empático con el vecino que ha perdido a algún familiar en esta batalla y sobre todo tener respeto por la vida. Ya vendrán tiempos mejores.


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