Los hidrocarburos en Tarija y el carnet del Ministro

El departamento debe volver a liderar la política hidrocarburífera del país, pero el lugar de nacimiento del Ministro no garantiza nada: temas como la industrialización y la exploración siguen en el limbo

El Comité Cívico tarijeño ha reducido las dudas sobre el sector de hidrocarburos a una demanda de poco recorrido: quieren un Ministro del sector que sea tarijeño. Si bien es cierto que el departamento sigue siendo el principal productor de gas, aunque cada vez menos, más cierto aún es que ni con Luis Alberto Sánchez ni con Víctor Hugo Zamora ha servido de algo tener ea cartera bajo supuesta tuición chapaca.

El que abrió la veda de los ministros tarijeños en el área fue Juan José Sosa, justo en el momento en el que quemaba el asunto de Margarita. Sosa suscribía las teorías del campo compartido y fue clave en un acuerdo que perjudicó los intereses tarijeños, y que tal vez lo puedan beneficiar en el futuro según el desarrollo de Huacareta. Después sí se puso la camiseta y llevó el Sistema Interconectado Nacional hasta Villa Montes, donde instaló una Termoeléctrica, concluyó la planta Separadora de Líquidos de Yacuiba – que reinauguró su sucesor – y sobre todo, comprometió la planta petroquímica en el Chaco en un momento en el que sonaban cortejos para llevarla a Santa Cruz. Era 2014.

Con la llegada de Luis Alberto Sánchez, la industrialización se fue al tacho y se convirtió en el nuevo orador de los postulados de la exportación de gas con aquel lema del “corazón energético de Sudamérica” que no respaldaban ni los datos de reservas ni de producción ni el estudio del mercado cercano, con el Presal desarrollándose en aguas profundas de Brasil y Vaca Muerta eclosionando en Argentina.

Tanto Sánchez como Zamora firmaron dos adendas a los contratos de exportación perjudiciales para el Estado

En el afán de incrementar la producción, Sánchez apostó por la famosa “Ley de Incentivos petroleros”, que restaba IDH a los Gobiernos subnacionales para dárselo a las petroleras por hacer su trabajo, y posteriormente por el ingreso en las áreas protegidas. El punto final fue el coqueteo con el fracking, técnica agresiva que se autorizó en un área chaqueña. Pero que en vez de plantear abiertamente se dedicó a sugerir, hablando del “mar de gas” y mostrando estudios que hablaban de 700 trillones de pies cúbicos, evidentemente no convencionales.

Sánchez firmó un anexo doloso con Argentina que vence estos días, pero en esa materia se lleva la palma su sucesor por parte del Gobierno de Jeanine Áñez, Víctor Hugo Zamora. Zamora autorizó la adenda con Brasil que permite bajar las compras acordadas y asume sin ninguna justificación el costo del transporte del gas hasta la frontera, lo que reduce significativamente las utilidades para el país.

Zamora, además, llegó al Ministerio como opositor dispuesto a revertir – decía – las políticas dolosas contra Tarija, pero ni avanzó la planta petroquímica, ni paralizó la exploración en Tariquía, ni arregló el tema de los líquidos, ni inauguró una sola exploración nueva, ni nada.

Obviamente que Tarija debe volver a tener una voz seria y firme en la política hidrocarburífera del país y que debe ser capaz de marcar un horizonte, pero por el momento, el carnet del Ministro no ha garantizado ni una cosa ni otra.


Más del autor