La madre de todas las crisis
La cuestión, de todas formas, no es solo una cuestión de crisis económica, sino que va más allá y se cruza con los amores y humores de un momento particularmente convulso en una sociedad líquida
La acelerada campaña electoral que han emprendido los candidatos en Tarija, a pesar de llevar seis años esperando este momento, gira fundamentalmente sobre un asunto: la crisis. La forma en la que cada votante la piensa y la verbaliza pasa por ser el indicador clave que acabará definiendo la votación del 7 de marzo.
La crisis actual tiene que ver con el Covid y es mundial, pero en Tarija se superpone sobre una crisis casi permanente en el imaginario y que tiene diferentes puntos de origen según qué político lo interprete.
Para el Movimiento Al Socialismo (MAS), la crisis está provocada por la terquedad de los partidos de oposición al Gobierno Nacional, que utilizan la Gobernación y las Alcaldías como instituciones de acoso y derribo para confrontar con el Gobierno, impidiendo así dar soluciones a los problemas reales del departamento.
En 2014 el barril de petróleo superaba los 100 dólares, a inicios de 2016 no llegaba a los 30 y en promedio, en los años siguientes se ha quedado entre los 40 y los 60
Para Unidos y Todos, la crisis la generó Lino Condori y sus cinco años de interinato donde se contrataron numerosos proyectos millonarios sin un propósito claro, pero cada uno tiene matices.
Unidos, que reúne a los gobernantes de Gobernación y Alcaldía en los años de la bonanza, el problema lo ha agrandado Adrián Oliva con su estrategia de endeudamiento para enfrentar las diferentes obligaciones heredadas.
Para Todos, la crisis se provocó por una forma de gobernar que ya existía antes de Lino Condori y que se basaba en proyectos faraónicos que no tenían en cuenta las potencialidades.
Unidos, por cierto, también dice que el problema es el diseño institucional de la autonomía – que hicieron sus hoy socios de Camino al Cambio – y que se han asumido competencias que no eran propias y que se deben exigir al Gobierno Nacional – como la ruta al Chaco o la transmisión eléctrica -.
A partir de la concepción y origen de la crisis que logren posicionar, la resolución viene por añadidura. Cada cual se presenta como héroe en la resolución de esa crisis sea porque ya lo está haciendo, sea porque es el mejor amigo del gobierno nacional, sea por el recuerdo de un tiempo feliz que alguien recrea.
La cuestión, de todas formas, no es solo una cuestión de crisis económica, sino que va más allá y se cruza con los amores y humores de un momento particularmente convulso en una sociedad líquida. Tarija en su excepcionalidad, ha sostenido planteamientos diversos y autonomistas que se apoyan en su propia leyenda de independencia y adhesión a Bolivia, pero la bonanza primero y las estrecheces después se han llevado por delante buena parte de la voluntad de movilizarse.
Hay algunos datos objetivos en esto de la crisis económica. Desde 2004, con la eclosión de Margarita, los recursos empezaron a fluir de forma creciente hacia el departamento en forma de regalías del gas que salía de las entrañas chaqueñas, cada vez más y cada vez más caro. En 2014 el barril de petróleo superaba los 100 dólares, a inicios de 2016 no llegaba a los 30 y en promedio, en los años siguientes se ha quedado entre los 40 y los 60. Si la crisis es solo económica, evidentemente este factor habría que tenerlo en cuenta, aunque probablemente, otros muchos están entrando en juego a la hora de juzgar el presente, el pasado, y también el futuro.


