Tres menos y la urgencia de nuevas masculinidades
Ahora lo que es terrible es que la violencia no para. En los primeros días del nuevo año se reportaron tres casos de feminicidio, uno en Pando, otro en Santa Cruz y el tercero en Cochabamba
Ni hemos concluido la primera semana del año 2021 y nuestro país ya registra dos feminicidios. El 2020 Bolivia cerró con al menos 113 mujeres muertas víctimas de la violencia machista. Aunque la cifra de feminicidios en 2020 fue levemente inferior a los 117 reportados el año previo, la Fiscalía advirtió en un comunicado de que "existe un índice latente de hechos que causaron la muerte a mujeres que perdieron la vida de la forma más violenta".
La mayoría de estos sucesos se registraron en el departamento de La Paz, que tuvo 43 casos, mientras que el 62,1 por ciento de las víctimas fueron mujeres de entre 27 a 59 años. La principal causa de muerte fue por traumatismo o golpe, seguida de asfixia y heridas por armas blancas o de fuego, detalla el comunicado.
Cincuenta y tres casos se registraron durante la cuarentena que rigió en el país entre marzo y agosto de 2020, 30 antes del confinamiento y otros 30 en los últimos meses del año.
De los 113 feminicidios, 12 tienen sentencia, 10 están con extinción por muerte del agresor, 65 en etapa preparatoria y con detención preventiva del agresor, 20 en etapa preliminar y 6 fueron rechazados, según la Fiscalía.
Ahora lo que es terrible es que la violencia no para. En los primeros días del nuevo año se reportaron tres casos de feminicidio, uno en Pando, otro en Santa Cruz y el tercero en Cochabamba.
La primera víctima fue una mujer de 26 años que fue a visitar en la Nochevieja a su concubino a la cárcel de la ciudad de Cobija, la capital pandina, y fue hallada muerta en su celda en la mañana del 1 de enero.
La mujer fue atacada con un arma blanca por su concubino, quien se quitó la vida tras cometer el delito, precisó la Fiscalía.
La segunda víctima, una mujer de 57 años, fue hallada muerta con "hundimiento del rostro y cráneo" en unos matorrales en el municipio cruceño de Montero. El principal sospechoso es su concubino, quien fue detenido por antecedentes de otras agresiones contra la fallecida.
A dos días de iniciar el año, la tercera víctima se registró en Cochabamba. Se trata de Eulalia Ch.L. de 26 años de edad que fue encontrada sin vida con evidentes signos de violencia en el barrio Alto Pagador de la zona sud. El principal sospechoso sería el esposo de la víctima, Virgilio K.P. de 29 años de edad y fue aprehendido ayer. Tras el hecho, tres menores de 8, 6 y 4 años se quedan en la orfandad.
Estamos en 2021 y la idea tradicional de hombre ya no sirve. Por eso, las nuevas masculinidades buscan una alternativa a ese modelo hegemónico que incorpore la perspectiva de género
Es lamentable observar que nada detiene la violencia de género, agravada hoy por la pandemia del Covid-19. Las leyes hasta ahora ni los planes o proyectos han podido frenarla. El problema se nos va de las manos.
Es fundamental trabajar en la gestión de las nuevas masculinidades. Durante siglos se ha construido una idea de masculinidad hegemónica: ese hombre que todo lo puede, el hombre fuerte, protector y proveedor. Pero esa masculinidad tradicional tiene varios problemas: no se ajusta a la realidad, conduce a identidades insanas y frena el desarrollo de la igualdad.
Las nuevas masculinidades o masculinidades alternativas proponen replantear la idea de masculinidad y desaprender los roles de género adquiridos durante toda la vida y perpetuados a lo largo de siglos.
Estamos en 2021 y la idea tradicional de hombre ya no sirve. Por eso, las nuevas masculinidades buscan una alternativa a ese modelo hegemónico que incorpore la perspectiva de género. Según el sociólogo Jorge Elbaum, “representan la búsqueda de muchos hombres de la igualdad para el mundo”
No hay una forma única de ser hombre: Cada hombre es libre de asumir la masculinidad con respeto, con igualdad sin prejuicios. Los expertos han dado siete pasos para avanzar hacia esta nueva visión:
1. Revisa el modelo tradicional de la masculinidad, 2. Prescinde de la violencia, 3. Fomenta la empatía, 4. Apuesta por el cuidado, 5. Dale libertad a tu masculinidad sin fórmulas mágicas, 6. Rompe con esa coraza que te hace estar en una posición de fuerza y 7. Aprende en el camino.
Las familias, los padres, las instituciones y el mismo Estado son parte de esta tarea, que de manera urgente se debe sumar a todos los esfuerzos hechos hasta ahora con leyes y sanciones. La educación es la única arma liberadora.
Nos corresponde también a los ciudadanos contribuir a que vivamos todos en un clima de respeto a la ley. Hay un faro orientador y un objetivo en común: lograr la igualdad normativa y social entre hombres y mujeres.


