Los bonos, el contrabando, la bioseguridad, la educación

No hay certidumbres sobre qué pasará con la educación el año que viene, sin embargo, los recursos se dilapidan en bonos que muchas veces van al contrabando

La pandemia sigue planeando sobre Bolivia, y aunque en estos momentos los números siguen siendo bajos, porque los test que se realizan son mínimos, todas las autoridades señalan que habrá rebrote en el primer semestre del año que viene y se quedan tan tranquilos.

Bolivia ha sido uno de los pocos países del mundo, si no el único, que ha suspendido el año escolar y ha procedido a promocionar a todos los alumnos para el próximo año. El daño es probablemente irreversible en los cursos altos, donde se necesita asimilar contenidos de fondo antes de llegar a la Universidad, pero también en los cursos bajos, donde una generación de niños seguramente tendrá problemas de caligrafía y algún otro de comportamiento social, como ya advierten algunos psicólogos y pedagogos expertos.

A pesar de ello y de las grandilocuentes promesas del Gobierno anterior, este curso se ha dado por perdido y no se tiene claro cómo se hará el año que viene para corregir el atraso acumulado, pero tampoco hay un plan claro para abordar el retorno a las aulas en condiciones de bioseguridad.

En Europa ha coincidido el retorno a las aulas de los estudiantes con el boom de la segunda ola de Covid en todos los países, especialmente en Francia, España e Italia, aunque los expertos miran para otro lado y los políticos lo minimizan, pensando más en la economía que en la salud en un continente envejecido en el que dejar a los niños con los abuelos pasa a ser un riesgo mayor que tener a todos los niños juntos.

En Europa ha coincidido el retorno a las aulas de los estudiantes con el boom de la segunda ola de Covid en todos los países, aunque los expertos miran para otro lado y los políticos lo minimizan

Con esa premisa, los colegios se han preparado con protocolos de bioseguridad, reduciendo la saturación de aulas, incrementando baños y espacios. Los contagios crecen aunque la mortalidad está contenida.

Es difícil, por no decir imposible, que en América Latina en general y en Bolivia en particular las familias consientan devolver a los hijos a la escuela mientras haya un riesgo latente para la salud, y las estadísticas que señalan que hay bajo impacto en niños chocan con la sobreprotección habitual en estos lares.

Esta característica nos debía haber obligado a pensar en soluciones creativas para el año que viene, que van más allá de una computadora, aunque pasan por multiplicar personal y espacios sanitarios, entre otras cosas. Normalmente se debía haber hecho un esfuerzo por destinar el mayor número de recursos a la educación mirando al año que viene.

En lugar de eso, presos tal vez de nuestro cortoplacismo, las juntas escolares y algún que otro político oportunista se han afanado en convertir en bonos los recursos municipales destinados a la educación sin ninguna otra reflexión que la emergencia sanitaria. En ese absurdo espiral, algunos municipios productores de leche han consentido incluso que esos recursos se vayan alegremente en contrabando: pan para hoy, hambre para mañana, nunca mejor dicho.

Bolivia necesita mejorar en mucho su sistema educativo, siempre rezagado respecto al entorno y hoy por hoy, más castigado por la pésima gestión de la crisis del Covid. No hay nada más urgente para el futuro del país.


Más del autor
Tema del día
Tema del día
Tema del día
Tema del día