Oliva y el necesario refuerzo del gabinete

Tarija vive una coyuntura especialmente delicada por la pandemia, por la crisis en la frontera y por la caída de ingresos del gas. Todos los esfuerzos para salir de esta, sin duda, son poco

El gobernador Adrián Oliva decidió elevar el voltaje de su gabinete ejecutivo para enfrentar la recta final de la legislatura. En el nuevo reajuste, tres rostros conocidos y activos en la política asumen funciones de gestión, una decisión que no es menor, pues el propio Oliva señaló la necesidad de incorporar perfiles para una época que se antoja complicada en lo económico, y en lo político.

El primer fichaje es Mario Cavero, ex cívico, concejal de Yacuiba y uno de los políticos que ha conseguido hacerse nombre propio en el Chaco pese a la polarización Wilman Cardozo – Carlos Brú. Ingeniero ambiental, ha hecho carrera entre petroleras y empresas de servicios y ya ocupó el cargo durante la gestión de Mario Cossío. Conocedor del rubro, sustituye a un Freddy Castrillo superado por la complejidad del sector y que esencialmente “renunció” al gas para concentrarse en el manejo de Setar.

El segundo no es tan fichaje. Lily Morales viene trabajando en diferentes programas de la Gobernación desde el inicio de la gestión y es una de las pocas mujeres en el círculo de confianza de Oliva. También una de las que más roce popular aporta. En su momento se encargó del Fondo crediticio para gremiales y transportistas, el famoso Fopedt, y últimamente se ha encargado de gestionar los equipos de ayuda inmediata para los pacientes de Covid. Ocupar la secretaría de Desarrollo Productivo que dejó vacante el fallecimiento de Fernando Barrientos es una lógica de promoción interna.

Cavero, Mendoza y Morales, como Peralta o Yamil García, asumen funciones en el gabinete tras frustrarse el salto a la política nacional

El tercero es el más novedoso. Paola Mendoza asume la cartera de Gobernabilidad, creada a inicios de gestión para acomodar a Luis Alfaro y que después se quedó prácticamente huérfana, a medida que los conflictos se derivaban hacia la cartera de Coordinación. Mendoza es licenciada en Medicina, pero su ascenso se ha gestado en el seno del Comité Cívico, del cual asumió la Presidencia en medio de la crisis del pasado mes de octubre ante la incomparecencia del titular, Carlos Dávila.

Los tres tienen en común su participación frustrada en las elecciones, sea la de 2019, como Lily Morales, que ganó la C41 pero no asumió por la anulación del proceso; sea la de 2020, como Paola Mendoza, que buscaba la C40, y Mario Cavero, que buscaba la C43, con ciertas perspectivas hasta que la Presidenta Jeanine Áñez decidió bajarse de la carrera electoral y diluir la agrupación Juntos. Además, otros que dejaron sus funciones para candidatear en 2019 también retornaron al gabinete, como Waldemar Peralta a Coordinación o Yamil García a Justicia.

Vivimos tiempos de zozobra, en ese sentido, es necesario que el Gobernador refuerce su gabinete con ejecutivos, pero también con políticos capaces de llevar adelante una tarea de vocería que, esencialmente, sirve para dar certidumbres a la población.

La falta de rostros visibles ha sido un problema recurrente en la gestión de la Gobernación, lo que seguramente mejorará en esta recta final independientemente de que se entre en tiempos electorales. Tarija vive una coyuntura especialmente delicada por la pandemia, por la crisis en la frontera y por la caída de ingresos del gas. Todos los esfuerzos para salir de esta, sin duda, son poco.


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