El extraño caso del "debate electoral" del TED del viernes 2 de octubre

Como medios, entendemos que en este momento es vital para el país tener un órgano electoral respetable y fuera de toda duda, pero lamentablemente el respeto no se lo hereda ni compra, se lo gana con el ejercicio adecuado de las acciones

Este viernes 2 de octubre, los miembros del equipo de Momento Clave, espacio de debate electoral integrado por la Red Televisiva PLUSTLT y el Periódico El País, vivimos una situación en extremo desagradable. A pesar que desde hace varias semanas veníamos promocionando un debate de candidatos a diputados plurinominales programado para las nueve de la noche, sorpresivamente nos encontramos con que el Tribunal Departamental Electoral había programado un debate de las mismas características, en otro medio de comunicación, para las ocho de la noche.

Queda claro en este caso que la responsabilidad por dicho cruce no recae en el medio colega, que suponemos fue contratado para dicho propósito. Lo que no se puede entender es qué ocurrió con las autoridades y personal del Tribunal Departamental Electoral.

¿Es posible que ninguno de los integrantes del cuerpo técnico o de los directivos del TED, se hubiera enterado que El País y PLUSTLT iban a realizar ese debate a las nueve de la noche?  Recordemos que Momento Clave ya ha realizado cuatro debates hasta el momento, cubriendo todas las circunscripciones uninominales y que por lo menos desde hace dos semanas se viene promocionando intensamente el calendario de debates en todos los programas de PLUSTLT y en todas las ediciones de El País.

Supongamos que a pesar de que se trata de un tema directamente relacionado con su ámbito de trabajo, ninguno sus técnicos o directivos sea consumidor de nuestros medios, ¿no habrá habido algún pariente, amigo o inclusive alguno de los candidatos invitados que no les hubiesen advertido del cruce?

Si algo ha demostrado nuestra historia reciente es que la soberbia no es buena consejera para las autoridades

Otro tema que llama poderosamente la atención es que la temática del debate del TED haya sido exactamente la misma que la de Momento Clave. Supongamos que por alguna situación de urgencia (que no entendemos cual podría ser), el TED hubiera estado obligado a hacer un debate justo esa noche y justo en ese horario. ¿No era posible que programaran un debate de senadores o de diputados uninominales, por ejemplo, para que no se cruzaran los mismos invitados? Lamentablemente el resultado de la acción del TED fue poner en aprietos a algunos de los candidatos, que en algún caso tuvieron que abandonar a medias el debate del TED para cumplir con los compromisos previamente asumidos.

Finalmente, si por alguna razón inexplicable el TED hubiese tenido necesariamente que realizar el debate de candidatos a plurinominales justamente en esa fecha y en ese horario, ¿era muy difícil descolgar el teléfono, y tratar de concertar una solución con los responsables de Momento Clave?

Algunos podrán decir que la competencia no es mala y que dichas situaciones se pueden dar entre medios de comunicación en competencia. Es verdad, pero este caso es distinto ya que el TED es una entidad pública y por los logos que utilizó en su presentación entendemos que para la organización utilizó dineros públicos y/o de la cooperación internacional, lo que en la práctica viene a ser lo mismo.

Como medios, entendemos que en este momento es vital para el país tener un órgano electoral respetable y fuera de toda duda, pero lamentablemente el respeto no se lo hereda ni compra, se lo gana con el ejercicio adecuado de las acciones.

Es muy difícil conjeturar qué es lo que produjo el cruce del pasado viernes, aunque lo más probable es que sea el resultado de la improvisación y la práctica del “métale nomas”, que tanto daño ha hecho a nuestro país.

Si algo ha demostrado nuestra historia reciente es que la soberbia no es buena consejera para las autoridades. En todo caso nosotros, desde el grupo Boquerón y Momento Clave, seguiremos confiando en contar con autoridades idóneas que nos garanticen un ejercicio probo y transparente, que de verdad contribuya a la construcción de un país pacífico y plural.


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