El trabajo infantil, un retroceso más
La crisis del coronavirus podría empujar a millones de niños más al trabajo infantil, y paralizar el progreso de 20 años para eliminar este flagelo
La crisis económica se ha instalado con fuerza en Tarija y ya no solo se palpa en el desempleo, en los oficios varados, en el comercio informal desesperado o en menos ganancias, pues ahora se la observa en decenas de niños circulando por las calles implorando vender golosinas o algún otro producto.
Armados de un simple barbijo y si gafas de seguridad recorren las diferentes arterias de Tarija. Ésta es la muestra de un evidente retroceso en todo sentido.
Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia revela que la crisis del coronavirus podría empujar a millones de niños más al trabajo infantil, y paralizar el progreso de 20 años para eliminar este flagelo.
Desde el año 2000, se ha logrado sacar del trabajo a unos 94 millones de niños, pero esas ganancias están ahora en riesgo por la pandemia. Según las agencias, aquellos que ya sufren esta explotación podrían estar trabajando más horas o en peores condiciones, y otros más podrían ser forzados a soportar trabajos terribles, con un daño significativo a su salud y seguridad.
En todos los departamentos de Bolivia este problema social se ha hecho evidente
Esto ocurriría principalmente debido al aumento de la pobreza, lo que empuja a los hogares a recurrir a todos los medios disponibles para sobrevivir. Según el informe, cuando la pobreza aumenta un 1%, el trabajo infantil aumenta un 0,7% en algunos países.
"En tiempos de crisis, el trabajo infantil se convierte en un mecanismo de supervivencia para muchas familias, a medida que aumenta la pobreza, las escuelas cierran y la disponibilidad de servicios sociales disminuye, más niños son empujados a la fuerza laboral”, asegura la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore.
Según el informe, los grupos más vulnerables, como las personas que trabajan en la economía informal y los migrantes, sufrirán la mayor parte de la recesión económica, el aumento de la informalidad y el desempleo, la caída general en los niveles de vida, las crisis de salud y los sistemas de protección social insuficientes, entre otras presiones.
En crisis anteriores que impulsaron la caída de los niveles de vida, muchos países de bajos y medianos ingresos vieron cambios drásticos en el progreso en la reducción del trabajo infantil y en la inscripción de niños en la escuela.
Éste es otro reto que se presenta para el gobierno nacional como también para los gobiernos locales. La educación de calidad, los servicios de protección social y las mejores oportunidades económicas pueden cambiar las reglas del juego.
El informe propone una serie de medidas para contrarrestar la amenaza del aumento del trabajo infantil, entre ellas:
Una protección social más integral, un acceso más fácil al crédito para los hogares pobres, la promoción del trabajo decente para adultos, medidas para que los niños vuelvan a la escuela cuando se reinicien las labores educativas, y más recursos para inspecciones laborales y cumplimiento de la ley.


