La urgencia de un plan de salud mental

Los efectos psicológicos no atendidos pueden agravar la crisis económica y social de los países golpeados por la pandemia

Los casos de Covid-19 van en aumento, los fallecidos se multiplican y son cada vez más las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido en medio de esta pandemia. Algunas personas fallecieron víctimas de Covid-19, pero otras a raíz de causas diferentes que no pudieron ser atendidas de la manera correcta en medio de esta situación.

El dolor de los que pierden a un ser querido ya es grande, pero lo es aún más ahora cuando no podemos despedirnos como quisiéramos. No queda duda que las secuelas psicológicas en la humanidad serán profundas, primero por la pérdida de la normalidad que conllevó a quedarnos sin muchas cosas como el empleo y luego por la pérdida de nuestros amigos y familiares.

Un estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) del año 2005, “Protección de la salud mental en situación de epidemias”, ya advertía sobre la aparición de una pandemia causada por una cepa de gripe, se habló de grandes pérdidas económicas, pero también de gran cantidad de muertes y de graves efectos psicológicos.

El estudio revela que se advirtió a todos los Ministros de Salud de las Américas, reunidos en Washington, D.C. con motivo de la 46 Reunión Anual del Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Septiembre 2005, acerca del “riesgo de una amenaza de consecuencias sanitarias, sociales y económicas incalculables. "

Se habló de la ocurrencia de gran cantidad de enfermos y muertes y de vastas pérdidas económicas, lo que conllevaría a un gran riesgo psicosocial elevado. "No tomar en serio la amenaza y no prepararse apropiadamente, tendrá consecuencias catastróficas", se sentenció y se instó además a trabajar no solo en el aspecto sanitario y económico sino también en la salud psicosocial.

El afrontamiento de una situación de emergencia pandémica donde se han producido una gran cantidad de enfermos y cadáveres no es solamente un problema del sector Salud

Ésta es sin duda una tarea fundamental de nuestras autoridades. Los expertos aseguran que una aproximación racional a la atención en salud mental implica el reconocimiento de las diferencias de vulnerabilidad de los distintos grupos poblacionales, en especial las relacionadas con el género, la edad, y el nivel socioeconómico.

La experiencia demuestra que los planes de salud mental no pueden limitarse a ampliar y mejorar los servicios especializados que se ofrecen de manera directa a los afectados, sino que es necesario desplegar la visión hacia un campo de competencias mucho más amplio. Es urgente pensar en una estrategia y aplicarla.

Por ejemplo, la OPS planteó resaltar la relación de los servicios de salud mental con un amplio rango de actividades, tales como:

Ayuda humanitaria y social, consejería a la población y grupos de riesgo; además de comunicación social.

También se ha considerado que el apoyo psicológico será necesario durante un periodo prolongado en los sobrevivientes, cuando tengan que enfrentar la tarea de reconstruir sus vidas.

Todo esto nos pone frente a la necesidad de prever planes de recuperación psicosocial en el mediano y largo plazo.

Desde el punto de vista de la atención los expertos distinguen tres momentos (antes, durante y después) y cuatro grupos de personas:

Los enfermos, los que padecieron la enfermedad y sobrevivieron; los que no están enfermos, pero pueden potencialmente enfermar; y pueden haber experimentado pérdidas importantes (fallecidos o enfermos entre sus familiares, amigos o vecinos) y los miembros de los equipos de respuesta que trabajan en la emergencia.

Según el estudio de la OPS en los primeros momentos será necesario utilizar técnicas de intervención en crisis para los que no están enfermos, pero están experimentado reacciones psicológicas significativas.

En este sentido se plantean equipos de Atención Primaria en Salud con preparación básica en salud mental, que permitan afrontar procesos simples de apoyo psicosocial (como primera ayuda emocional) e identificar y/o referir los casos más complejos.

También se proponen unidades de intervención en crisis (especializadas) en lugares seleccionados, como servicios de urgencias. Y finalmente la OPS plantea unidades de Salud Mental en hospitales generales con gran número de enfermos hospitalizados (servicios de enlace que atienden interconsultas).

Esto debe ser acompañado por un diagnóstico rápido de las necesidades psicológicas y sociales de la población.


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