Olvidados y sacrificados en la pandemia
Esto sin duda ha generado gran desigualdad y ha hundido aún más a este sector, que ya de por si tiene toda una batalla psicológica interna a raíz de las históricas discriminaciones que sufre en la sociedad
El momento que estamos viviendo es duro y delicado, nos ha puesto a prueba cientos de veces y lo seguirá haciendo. A raíz de esto hemos evidenciado nuestras debilidades físicas, morales, económicas, pero también hemos visto las falencias en la capacidad de gobierno de nuestras autoridades, esas que han dejado desatendidas muchísimas áreas.
Hoy reflexionamos sobre la atención a nuestros adultos mayores, aquellos que a diario son desatendidos y que hoy más que nunca sufren. Antes de la pandemia como diario El País hemos recibido una serie de denuncias sobre la falta de atención médica a este sector. De tal manera que situaciones de conformismo que atribuyen los males a la edad son cosa de todos los días en los hospitales.
A diario sus derechos son vulnerados, las denuncias no llegan a las instancias correspondientes y cuando lo hacen pocas veces y muy lento arriban a buen puerto. La pandemia nos deja claro que una vez más como sociedad hemos fallado a este grupo etario.
Hoy el Covid-19 nos ha revelado que más del 80 por ciento de las muertes en el mundo ocurren entre adultos de 65 años o más. En Bolivia igualmente las personas mayores de 60 años son las más vulnerables a la pandemia con un 57 por ciento del total.
Los decesos por tasa de edad se establecen así: menores a 10 años concentran el 2,3 por ciento, de 11 a 20 el 1,1 por ciento; de 21 a 30 el 1,1 por ciento; de 31 a 40 años el 3,4 por ciento; de 41 a 50 años el 15,4 por ciento; de 51 a 60 años 23 por ciento; y más de 60 años el 57 por ciento.
Lamentablemente la discriminación y el menosprecio continúan y se magnifican en la negación a las personas mayores, al acceso a camas y ventiladores, a pesar de ser el grupo más vulnerable
Lamentablemente la discriminación y el menosprecio continúan y se magnifican en la negación a las personas mayores, al acceso a camas y ventiladores, a pesar de ser el grupo más vulnerable. Las personas de la tercera edad son sacrificadas, se les niega el tratamiento y el apoyo de emergencia
Los expertos en derechos humanos denunciaron alarmados las decisiones sobre el uso de recursos médicos escasos en hospitales y unidades de cuidados intensivos, discriminando en base a criterios de edad.
Sumado a la catástrofe, los asilos han sido escenario de grandes descuidos no hay suficientes equipos de protección y pruebas de Covid-19, tanto para residentes como para el personal de asistencia.
Pero, la pregunta de siempre en medio de la pandemia es ¿Qué lección sacamos y cómo mejorar a futuro?
Los gobiernos y las instituciones financieras internacionales deben frenar los recortes presupuestarios que han condenado a morir a tantos, e invertir en sistemas universales de salud pública y protección social.
Por el momento, los gobiernos gastan muy poco en asilos y cuidados de largo plazo. Como resultado, la mayoría de los adultos mayores viven abandonados o pagando de su bolsillo algunas atenciones básicas.
Esto sin duda ha generado una gran desigualdad y ha hundido aún más a este sector, que ya de por si tiene toda una batalla psicológica interna, producto de las históricas discriminaciones que sufre en la sociedad.


