Frenar la violencia contra los niños

Es urgente una solución integral que aborde este caso y aunque los problemas estructurales requieren de soluciones estructurales es fundamental comenzar en la labor

Entre enero y julio de este año se registraron 36 infanticidios en el país, de los cuales 11 corresponden al departamento de La Paz, 7 a Oruro, 6 a Cochabamba, 6 a Santa Cruz, 4 a Potosí, por último están Chuquisaca y Beni con un hecho registrado cada uno.

En poco tiempo los infanticidios se convirtieron en un problema estructural en la sociedad boliviana y lo peor es que son muy pocos los casos que tienen sentencia.

La Fiscalía departamental de Cochabamba, informó ayer que el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), realizó el levantamiento de un cadáver de un niño de 8 años de edad que murió en la localidad de Ivirgarzama en el municipio de Puerto Villarroel, la autopsia reveló que la causa de muerte fue por un edema cerebral y asfixia por broncoaspiración.

Asimismo, el informe señala que se encontraron lesiones en el cuerpo del menor de data reciente y antigua. La sospechosa es su propia madre. Como éste los casos en Bolivia se multiplican y lo hacen aún más en tiempo de cuarentena, pues las escuelas que antes eran una ventana para encontrar auxilio hoy permanecen cerradas por el Covid-19.

Más aún, son muchos los hechos que inciden en la existencia de este tipo de casos. Los motivos van desde los celos y conflictos de pareja hasta la situación económica. En ninguno de los casos es justificable.

La situación requiere de acciones prontas, más aún en medio de la pandemia, que de cierto modo ha dejado a este tipo de niños en el abandono. Se han hecho muchos esfuerzos para reducir la violencia contra la mujer en medio de la emergencia sanitaria y aunque poco han dado resultado, por los niños no se ha hecho nada.

Es necesario un trabajo coordinado los tres niveles de gobierno, central, departamental y municipal en cada uno de los nueve departamentos

A esto debemos sumar los problemas estructurales de la justicia, la burocracia y la lentitud en las sentencias. Lastimosamente no se promovieron políticas preventivas y poco se hicieron campañas de socialización.

Consternación, rabia e impotencia son algunos de los sentimientos que vivimos a diario al observar este tipo de casos. Pero la rabia también responde a la decepción de saber que en nuestro país hay varias leyes destinadas a proteger a la niñez y solo se quedan en eso.

Todo esto nos demuestra que son urgentes las políticas especiales para este sector. Es necesario un trabajo coordinado los tres niveles de gobierno, central, departamental y municipal en cada uno de los nueve departamentos.

De la misma manera, al igual que en la defensa de las mujeres, se necesitan personas comprometidas a luchar por esta causa. Sumado a ello se requieren recursos económicos para ejecutar programas y proyectos.

Lastimosamente, sin el apoyo económico todo quedará solo en compromisos y buenas intenciones. Es urgente una solución integral que aborde este caso y aunque los problemas estructurales requieren de soluciones estructurales es fundamental comenzar en la labor.

La primera tarea será agilizar las sentencias y facilitar las denuncias, a la par que comenzamos un arduo trabajo de concientización. Éste es solo el inicio de una tarea profunda, pero a la vez muy importante para todos.


Más del autor