Covid en Tarija: La necesidad de afinar el diagnóstico
Con el laboratorio rebasado por la virulencia de la enfermedad, es necesario buscar otras fórmulas para identificar contagios y tratar pacientes, pero no se puede hacer trampas en ese camino
El laboratorio Covid del Servicio Departamental de Salud (Sedes) empieza a mostrar limitaciones, porque como se preveía, hay más casos sospechosos de los que puede analizar en un solo día. Lejos quedan ya aquellas acusaciones de compras innecesarias y advertencias de denuncias, también aquella competencia absurda entre el Ministerio y la Gobernación por ver quien dotaba primero del equipo. Al final fueron dos, y entre los dos no alcanza.
El problema de que no alcance deja en manos de los médicos las determinaciones esenciales respecto al control de la pandemia en Tarija. Aislar a los sospechosos antes de que el PCR se confirme es esencial para cortar la cadena de contagios, y en un país en el que el Estado nunca ha dado respuestas a la población, las recomendaciones suelen caer en saco roto. Peor, en un país donde se trabaja hasta morir, es el caso de asintomáticos o pacientes con síntomas leves. La inactividad no es una opción.
Es verdad que en prácticamente todos los países del mundo ha habido problemas con el registro de casos positivos, y también con el número de fallecidos.
El registro de casos positivos se limitó a personas graves y que necesitaron atención médica, puesto que en las demás situaciones donde se reportaban los problemas por los teléfonos habilitados y de atención primaria, se daban las instrucciones básicas de aislamiento y tratamiento médico, y se hacía el seguimiento pertinente.
La falta de liderazgo del poder ejecutivo nacional desde el inicio de la pandemia, tal vez por una convicción ideológica de que así tenía que ser, ha impulsado la dinámica actual, donde con norma o sin norma, los ciudadanos se aventuran en la búsqueda de pruebas rápidas que les digan que no están contagiados, sin tener especial interés en su fiabilidad, que solo se pone en cuestión si dice que es positiva. También en tratamientos sin respaldo científico e incluso, milagrosos.
A estas alturas, es posible que haya más gente testeada al margen de la entidad pública y no está claro – porque el Sedes así lo quiere -, de qué forma se están consolidando los datos o cómo se están validando las pruebas rápidas que se realizan en laboratorios privados.
Las deliberaciones del COED en este sentido pueden resultar positivas en la medida en que sirvan para atajar la enfermedad y su cadena de contagios aunque diagnostique como positivo algún caso que no lo sea. Siempre que el tratamiento sea por los síntomas, más vale un falso positivo que un negativo libre contagiando a los demás.
Ahora bien, la multiplicación de los casos confirmados tiene un efecto evidente en la conmoción social, que en un país que vive al filo y entregado a la política, se traducirá con probabilidad en una suspensión electoral y tal vez, una cancelación total.
Lo importante hoy es la salud, es necesario concentrarse en eso con todas las fuerzas, pero tampoco se puede hacer trampas.


