Encapsularse, un esfuerzo más
Solo el rastreo y la prueba rápida seguida de la confirmación inmediata con PCR ha permitido sacar de circulación de forma efectiva a medio centenar de pacientes, que de no haberlo hecho y solo en esta semana podrían haber multiplicado por cuatro los contagios
El Comité Operativo de Emergencia Departamental (COED) ha escuchado el criterio del Comité Científico y ha cursado la ampliación del encapsulamiento por una semana más en Tarija, al menos en los municipios de Yacuiba, Villa Montes y Cercado, aunque serán los municipios los que ajusten los últimos detalles.
En sí, la ampliación del encapsulamiento es una buena noticia en la medida en que los datos ofrecidos vienen respaldando la estrategia elegida para enfrentar la situación. Tarija está pasando de un goteo incesante a una tromba de casos hasta el 30 de junio, cuando se prevé haber identificado hasta 500, para a partir de ahí recuperar la “nueva normalidad” prestando mucha atención a los rebrotes y casos que todavía no hayan aflorado.
Son 81 personas que se habían detectado como posibles portadoras hasta el jueves con pruebas rápidas, de las que más de la mitad vienen confirmando a través de la prueba PCR, que efectivamente lo son y que, además, en su mayor parte son asintomáticos.
Solo el rastreo y la prueba rápida seguida de la confirmación inmediata con PCR ha permitido sacar de circulación de forma efectiva a estos pacientes, que de no haberlo hecho y solo en esta semana podrían haber multiplicado por cuatro los contagios – según lo que se conoce de la enfermedad – y así sucesivamente hasta convertirse en una bomba con serias amenazas para el sistema de salud tarijeño.
La medida, evidentemente, es agresiva con la economía de supervivencia en tanto se suspenden las actividades y, por tanto, el consumo superfluo. La gente no deja de comer, pero si reduce sus “gustos”, y también se aplazan algunos gastos que definitivamente se acabarán haciendo – la construcción, la compra de un electrodoméstico, etc., - siempre que el contexto general mejore.
Tarija no tuvo una cuarentena rígida desde marzo, aunque es cierto que la medida precipitada perjudicó a muchas familias y empresas innecesariamente, pues hasta el 4 de mayo apenas había tres casos confirmados en el departamento. La economía se ha visto afectada por las semanas de esperar y esperar, trabajando a medio gas, sin que nadie pusiera encima de la mesa un plan nacional para enfrentar el virus. Un plan que finalmente el COED puso encima de la mesa y con recursos propios.
En Tarija enfrentamos ahora dos semanas de cierre férreo, pero que, si sale bien, permitirá retomar los planes postergados de una vez y no seguir postergando y postergando con una cuarentena liviana que nadie cumple y donde los casos se van sumando sin prestar demasiada atención.
El problema del Covid no es la convalecencia, el problema es que la gente se muere. El problema es que la tasa de letalidad es superior a cualquier otra enfermedad conocida. Por ejemplo, la de la gripe es del 0,13% mientras que la del Covid en Bolivia ya está por encima del 3% ahora que los hospitales todavía no están totalmente saturados.
El problema del Covid es la muerte, y eso no solo es lo que más afecta a la economía, sino a la sociedad y sus familias.


