Covid en Tarija: Encapsularse ahora o nunca

¿Puede Tarija aguantar una semana de encapsulamiento? Pues a duras penas. ¿Puede Tarija aguantar cuatro o cinco o seis meses más de cuarentena ligth esperando a que aparezcan casos y cadáveres en las calles? Definitivamente no.

Aunque el término encapsulamiento haya perdido valor semántico a lo largo de estos tres meses de pandemia en el país de la metafísica popular, el concepto sigue siendo rescatable: lo de la cápsula es útil si hay algo dentro que ayude a controlar la enfermedad y no, como ha pasado en otros lugares del país, simplemente tiempo para perder.

Es verdad que la cuarentena en el país no sirvió para nada, porque no se hicieron bien las cosas. La cuarentena debía servir para aumentar las capacidades médicas: ítems, respiradores, capacidad de testeo, etc., y concienciación popular de los riesgos para interiorizar las prácticas de lavado de manos y distancia social.

Tal vez no podamos decir que en Tarija estamos mejor que en otros departamentos, pero tampoco que estamos peor. Casi todo lo que se ha implementado se ha hecho con capacidades departamentales: laboratorio, respiradores, etc., pues recién esta semana, cuando el Gobierno ya se ha sacudido la emergencia de encima y dejado toda la responsabilidad en alcaldías y gobernaciones, han llegado un puñado de ítems y respiradores (de los que sí sirven).

De momento, lo acordado en el COED con un consenso institucional inédito es el único plan de fondo diseñado y dado a conocer en todo el país con el objetivo de cambiar la dinámica de detección

¿Tuvo sentido que Tarija estuviera en cuarentena total desde el 22 de marzo hasta el 4 de mayo cuando solo había tres casos confirmados en Cercado? Posiblemente no, pero es fácil juzgar a posteriori. Tampoco es fidedigno hablar de una “cuarentena total” cuando se ha visto lo que se ha visto en las calles, ni tampoco rasgarse las vestiduras, como lo hizo ayer la Caincotar, cuando desde el 22 de marzo tenían autorización de operar industrialmente siempre que se cumplieran con las normas de bioseguridad y traslado de los trabajadores.

Los casos han empezado a crecer en junio y ya se superan los 200, con más de un centenar en Cercado y lo propio en el Chaco. Preocupan especialmente los datos de Yacuiba por lo rápido en los que han crecido, pero nadie está libre de caer en el desastre si se queda en la inacción.

En una semana se van a hacer 10.000 test rápidos entre población de riesgo e identificada apoyada en herramientas digitales de rastreo. Después se aplicarán los test PCR que sí tienen fiabilidad del 100%. La intención es ganarle terreno al virus, que sigue contagiando más rápido de lo que se detectan los casos y se sacan de la calle.

 ¿Puede Tarija aguantar una semana de encapsulamiento? Pues a duras penas. ¿Puede Tarija aguantar cuatro o cinco o seis meses más de cuarentena ligth esperando a que aparezcan casos y cadáveres en las calles? Definitivamente no.

De momento, lo acordado en el COED con un consenso institucional inédito es el único plan de fondo diseñado y dado a conocer en todo el país, más allá de los rastrillajes casa por casa y otras medidas artificiales que no cambian la dinámica de la detección.

Tarija puede y debe salir de esta, y de seguro lo vamos a lograr. Es tiempo de hacer un esfuerzo más y no bajar la guardia. Tarija puede ser el ejemplo a seguir. Estamos a tiempo.


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