La necesidad de las pruebas rápidas y los rectificados del Sedes

Las pruebas rápidas no son la panacea pues tienen un margen de error alto, pero lógicamente es mejor alternativa que la de no hacer nada – que es lo recomendado por Mostajo – o la de esperar a que algo pase y aparezcan los síntomas médicos, que es la que recomendaba el Ministro Navajas y parecen hab

Con un laboratorio y dos máquinas con tecnología PCR disponibles para procesar muestras de Covid-19, el número de pruebas realizadas diariamente en Tarija es baja. Solo en la jornada del martes se realizaron 44 pruebas de las que 26 salieron positivas, lo que supone un porcentaje de positividad del 59% mientras que ayer se hicieron 71 de las que más de un tercio fueron positivas.

Esa tasa es incompatible con cualquier intento serio de atajar la pandemia, porque el virus se reproduce más rápido de lo que se detectan los casos positivos, básicamente porque apenas se sale a buscar los sospechosos sino que más bien se espera a que haya síntomas para testearlos.

La única forma de “aplanar la curva”, si es que tal concepto se puede aplicar a este rebelde país, es sacar de las calles a todos los infectados posibles antes de que sigan contagiando a más gente, y eso, que parece una obviedad, se hace a través de testeos masivos y no únicamente esperando en la casa en una cuarentena infinita que ya nadie puede sostener y que el propio Gobierno, que fue quien la precipitó ni bien empezaba el virus (27 casos en todo el país el 22 de marzo), se quitó de encima en junio, con 10.000 casos, decretando el fin de la emergencia y dejando la responsabilidad en las Gobernaciones y Alcaldías.

Estamos acostumbrados a la Ley del más fuerte y donde los derechos se administran en función de la plata, pero debemos entender que esto es una pandemia mundial, y que no saldremos de ella individualmente ni ejerciendo privilegios ni pagando mil pesos por prueba cuando se nos guste, sino entre todos

El testeo masivo se hace con pruebas rápidas y no solo porque sean más rápidas y más baratas. Esa estrategia que en este medio hemos defendido desde el inicio de la pandemia y que el “ex estratega” embajador, hoy en Miami, Mohammed Mostajo, negara para todo el país sin dar ninguna alternativa, es la que permite tener visiones más claras según han señalado la OMS y los países más afectados que ya están saliendo de la crisis.

Las pruebas rápidas no son la panacea pues tienen un margen de error alto, pero lógicamente es mejor alternativa que la de no hacer nada – que es lo recomendado por Mostajo – o la de esperar a que algo pase y aparezcan los síntomas médicos, que es la que recomendaba el Ministro Navajas y parecen haber adoptado en el Sedes.

Tarija aún parece estar a tiempo de evitar el colapso, pero para ello es necesario rastrear casos intensamente en todo el departamento y, posteriormente, aplicar las pruebas PCR para confirmar. La rápida detección es también clave para el tratamiento y así evitar las muertes, por eso no se entienden las reticencias del Sedes al respecto de estos elementos, pero que sin embargo hayan sacado una resolución que autoriza pruebas PCR a privados.

La resolución aún está vigente, por mucha aclaración posterior que se haya hecho al respecto de que solo aquellos con diagnóstico médico aprobado por el Sedes podrán acceder a la prueba, una aclaración en sentido totalmente opuesto al que el titular de la institución, Paúl Castellanos, expuso en conferencia de prensa, donde aseguró que cualquiera con plata en mano podría hacerse su prueba PCR. El problema no es solo ético por lo que supone en clave de igualdad de oportunidades, sino también la inminente posibilidad de quedarse sin reactivos – cuyo stock es secreto de Estado en el Sedes – para quien realmente lo necesita con un mercado mundial saturado y desabastecido.

Estamos acostumbrados a vivir en la selva, bajo la Ley del más fuerte, con justicia discrecional y donde el que paga tiene más derechos que los demás. Ni 14 años de supuesto socialismo pudieron cambiar estas lógicas. Pero debemos entender que esto es una pandemia mundial, y que no saldremos de ella individualmente ni ejerciendo privilegios ni pagando mil pesos por prueba cuando se nos guste. De esta solo saldremos entre todos y para ello, es necesario resistir y testear. Sobre todo testear, pero bajo criterios médicos.


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