Las preguntas que el Ministerio de Salud no quiere responder
Del número de pruebas que se realizan al día a los cementerios clandestinos pasando por los plazos de entrega de los respiradores o la fiabilidad de los test son asuntos que el Gobierno no explica
El Ministerio de Salud no solo se ha convertido en un ente volátil y convulso con la pandemia, que ya se ha engullido a dos ministros en siete meses y ha dejado para el recuerdo el peor de los escándalos con la “fallida” compra de los respiradores españoles, que no servían para lo que se requería aunque se pretendía pagar cuatro veces más. El Ministerio de Salud se ha convertido también en un ente opaco que no cumple siquiera las instrucciones de la Presidenta Jeanine Áñez.
Las conferencias de prensa son ya un recuerdo del pasado. Las entrevistas se vienen limitando a Bolivia TV, con Parte y Contraparte inexistente o similar, y aquellos programas que se abren a canalizar las preguntas… realmente no lo hacen. El asunto es especialmente grave como medio de “provincias”, donde no hay presencia Ministerial y la comunicación se ha restringido.
La evolución de la pandemia está lo suficientemente grave como para que el Ministerio de Salud empiece a brindar una información más transparente y contundente y no solo hacer anuncios catastróficos de curvas inevitables, cuya responsabilidad será, además, de las Gobernaciones y las Alcaldías.
El Ministerio de Salud, por ejemplo, debería explicar cómo podría ser posible llegar a 100.000 casos en julio si apenas se hacen 1.300 pruebas diarias los días con mejor suerte. ¿Tiene previsto comprar más máquinas de laboratorio que aumenten el número de pruebas en el país? Aunque para eso tendría que responder primero sobre el flujo de reactivos disponibles en el país, de los que hace tiempo nadie informa.
Más allá de culpar a los alcaldes ¿Qué haremos cuando se disparen los muertos por falta de atención y cuidados?
Hablando de pruebas, el Ministerio también debería explicar qué pasó con el nuevo positivo de Óscar Urenda, el secretario de la Gobernación cruceña que se declaró curado y volvió a dar positivo, y no dejar creer en el mito de la nueva infestación. ¿Hay algún tipo de afán por sumar recuperados? ¿Están bien calibrados todos los laboratorios? ¿Hay la seguridad de que todos los recuperados lo son y no solo son pacientes con la carga viral amortiguada?
Hablando de seguridades y de salud para todos, ¿Cómo el Ministerio está regulando el trabajo de clínicas privadas y laboratorios respecto a la pandemia? ¿Cómo se consolidan esas estadísticas? ¿Puede haber reactivos para el que paga y no para el que necesita?
El incremento de positivos lleva aparejado un “inevitable” incremento de la mortalidad. Con algo más de mil casos, Cochabamba ya está saturada, más allá de lo que pasa en Santa Cruz y el Beni, y los tres meses de cuarentena no han servido para que el Gobierno dote de ítems suficientes ni equipos necesarios, como recuerdan todos los días los médicos intensivistas. ¿Por qué el Ministerio de Salud no publica los contratos de los famosos 500 respiradores prometidos? ¿Cuál es el plazo de entrega aceptado? ¿Cuánto están definitivamente costando? ¿Cómo se repartirán?
Ya se han detectado casos de entierros clandestinos de sospechosos de Covid y el protocolo de entierro no es del agrado de la sociedad tradicional, por lo que se sospecha que el fenómeno siga creciendo. ¿Cómo van a garantizar una contabilidad cierta de fallecimientos por Covid? ¿Cuándo van a publicar las estadísticas comparadas de decesos respecto a otros años? ¿Cómo van a controlar los cementerios comunales?
Esperemos que el Ministerio de Salud pueda dar respuestas ciertas a estos aspectos para eliminar la incertidumbre, mientras tanto, nosotros seguiremos insistiendo para que así sea.


