Los anuncios alarmantes y la improvisación
Para muchos analistas el Gobierno ha sido incapaz de “ordenar la casa, evitar el caos, priorizar acciones y obtener resultados que alivien el golpe del Covid-19 sobre todo en dos departamentos del país, Beni y Santa Cruz”
La ministra de Salud Eidy Roca advirtió ayer que a fines de julio Bolivia alcanzará los 100 mil casos positivos de coronavirus, “que pueden incrementar o disminuir dependiendo del comportamiento de la gente y las medidas de prevención que asuman los municipios”.
Con esa proyección la autoridad anunció la campaña "Abuelo te quiero vivo, quédate en casa”. Dijo que en la actual etapa de contagio comunitario en Santa Cruz y Beni, y que ahora se inicia en el Trópico, “la transmisión de la enfermedad va a incrementarse cada vez más siendo imposible identificar los contagios”.
Tras escuchar estas declaraciones y pese al anuncio de la nueva campaña el sentimiento de decepción crece en la población, pues fue el Gobierno quien levantó el estado de emergencia sanitaria en plena escalada de casos, fue el Gobierno quien autorizó el retorno al trabajo de empresas públicas y privadas, fue el Gobierno quien delegó la tarea a los gobiernos regionales y quien ahora los culpará por el impacto de sus decisiones.
Muchas autoridades a nivel nacional lejos de aprovechar las ventajas de la cuarentena han abusado de la misma con acciones ilícitas, acompañadas de la burocracia que no ha permitido dotar de suficientes ítems al sector salud, ni de las garantías necesarias y menos de infraestructura adecuada.
Para muchos analistas el Gobierno ha sido incapaz de “ordenar la casa, evitar el caos, priorizar acciones y obtener resultados que alivien el golpe del Covid-19 sobre todo en dos departamentos del país, Beni y Santa Cruz”.
Hoy es el mismo Gobierno que tras “delegar” sus tareas hace los anuncios más nefastos, responsabiliza a los gobiernos regionales y a la misma población
Hoy la falta de estrategias claras, coherentes, justas y transparentes pesa, pues todo esto no nos ha permitido llegar al tercer mes de esta emergencia sanitaria con una curva descendente.
Sin duda, seguimos con los problemas registrados al inicio de la cuarentena. Haciendo escasas pruebas para detectar los casos, sin instalaciones de aislamiento, sin salas suficientes de terapia intensiva, con problemas de corrupción y sin un claro plan de contingencia que permita volver gradualmente a la normalidad.
La improvisación en la compra de materiales y equipos de bioseguridad, la falta de respuesta con políticas integrales a la desesperación de la población, además de una descoordinación con las autoridades subnacionales fueron el condimento de esta primera etapa.
Hoy es el mismo Gobierno que tras “delegar” sus tareas hace los anuncios más nefastos, responsabiliza a los gobiernos regionales y a la misma población, quien finalmente será quien asuma su propio cuidado, más allá de lo que decidan hacer las autoridades de gobierno.
No es momento de decaer, no es momento de asustarnos, será importante continuar con el aislamiento social voluntario, como única acción efectiva de prevención. El Gobierno deberá entender que detrás de las cifras y proyecciones alarmantes hay personas con familias que sufren y demandan una atención oportuna en una situación de pandemia.


