La cuarentena dinámica y la responsabilidad

Después de muchas horas de incertidumbre, la presidenta Jeanine Áñez ha optado por un acuerdo de consenso entre los que pedían la ampliación estricta por al menos dos semanas y los que pedían la relajación inmediata. En la práctica, la cuarentena se amplía una semana más, descontando...

Después de muchas horas de incertidumbre, la presidenta Jeanine Áñez ha optado por un acuerdo de consenso entre los que pedían la ampliación estricta por al menos dos semanas y los que pedían la relajación inmediata. En la práctica, la cuarentena se amplía una semana más, descontando los fines de semana y el feriado del 1 de mayo abriendo algunos sectores, y se fija una valoración más o menos subjetiva para que cada municipio pueda relajar o no la cuarentena vigente.

La solución de consenso parece ser la más políticamente prudente pese a tener un escenario en el que los casos se siguen disparando diariamente y donde la falta de pruebas impide un trabajo sistematizado que contribuya a erradicar el virus.

Las nuevas medidas que se aplicarán desde ya, como la exigencia de que los bancos atiendan de verdad desde el 4 de mayo a los beneficiarios de las medidas, ya que son de los pocos que sí pueden garantizar las medidas de seguridad – y los salarios -, es positiva. Otras tienen más riesgo, como la disposición de reparto de comida a domicilio de 9.00 a 22.00, que requerirá de un control estricto o la apertura del sector minero, que puede resultar dramático en casod e que se cuele un positivo.

Sí parece adecuado comunicar ya que no se retornará a clases al menos hasta el 1 de junio; que no habrá vuelos nacionales ni eventos populosos y que las fronteras se mantendrán cerradas. También lo es indicar que no habrá transporte ni público ni privado sin autorización, aunque no se haya dicho explícitamente sino que se deduce de lo que implicarán los “descongelamientos” de medidas en los municipios de riesgo medio o moderado, y que no incluyen esa actividad.
La solución de consenso parece ser la más prudente en un escenario en el que los casos se siguen disparando diariamente y donde la falta de pruebas impide un trabajo sistematizado
El Gobierno se guarda el mando único, es decir, será el Ministerio de Salud quien catalogue el riesgo de cada municipio y lo comunique a sus habitantes, valoración que se hará en función de los casos detectados en los últimos siete días por cada municipio. Eso sí, el Ministro Navajas se ha empeñado en indicar que será una fórmula "democrática", cargando de responsabilidad a Gobernadores y Alcaldes, que sin embargo no controlan sus pruebas. Con seguridad esta interpretación tendrá detractores y afectados, esperemos que también actúe como un llamado a la conciencia para asumir las normas sanitarias y de distancia social, y que lo que no haga sea precisamente contribuir a que los enfermos sigan aguantando hasta el límite o se eviten atenciones.

Quedan, por tanto, diez días de pulso entre los diferentes sectores que quieren retornar a la actividad y el Gobierno, que sigue optando por la vía de la mano dura antes que la vía de la negociación y el acuerdo.

En cualquier caso, cabe señalar que el plan de desescalada tiene poco que ver con lo que se recomienda desde la OMS y desde los países que han logrado superar la enfermedad, y que básicamente pide unidades hospitalarias disponibles y pruebas, muchas pruebas, tantas que permita trazar una curva coherente y analizar los desplazamientos del virus. En la actualidad, ni siquiera se transparenta el número de pruebas realizadas y el porcentaje de éxito, aunque en todos los casos se evidencia que la pandemia sigue al alza en el país.

Quedan diez días de cuarentena estricta hasta que se puedan tomar otras decisiones; corresponde que en ese tiempo la población sea responsable, y que el Gobierno logre disponer de las capacidades médicas suficientes para enfrentar al virus con la ciencia. No es tiempo de relajar nada, sino de actuar.

 

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