Estudiantes

Es la una y media, por fin he acabado las clases por hoy, no ha sido un día especialmente duro, pero la última asignatura que he tenido ha resultado bastante densa. Salgo de la facultad, trotando como siempre porque el metro no espera a nada ni nadie y apenas tengo tres minutos para no...

Es la una y media, por fin he acabado las clases por hoy, no ha sido un día especialmente duro, pero la última asignatura que he tenido ha resultado bastante densa.

Salgo de la facultad, trotando como siempre porque el metro no espera a nada ni nadie y apenas tengo tres minutos para no perderlo. Pues, ha sido salir a la calle y sin poder darme cuenta he sentido como una especie de puñetazo que me ha dejado la cara roja. Por suerte para mí, el golpe no venía de una mano, sino de un rayo (o más de uno) de este sol  que últimamente está más motivado que nunca.

Me he repuesto del impacto lo más rápido que he podido, he desenfundado las gafas de sol y he continuado mi carrera contrarreloj pensando en llegar a casa, dejarme caer sobre una tumbona cualquiera y sumergirme en un sueño profundo hasta que una brisa ligera me acaricie la piel y devuelva mi conciencia al mundo en el que los sueños son demasiado caros.

Un bordillo impertinente con el que casi tropiezo me saca a la fuerza de mis pensamientos y me recuerda que por mucho que quiera, ese plan tan maravilloso no se va a materializar, porque mi agenda está llena de trabajos, exposiciones, exámenes, concursos y grabaciones pendientes. Por ello, en cuanto llegue a casa tendré que comer a toda velocidad y apalancarme delante del ordenador para teclear sin parar hasta que los párpados cedan y tenga que reponer fuerzas en la cama.

Y es que parece que ésta va a ser la tendencia de esta temporada: el sueño está pasado de moda, por lo que se llevarán las ojeras bien marcadas, a juego con las camisetas de cansancio y los pantalones de estrés, que se pueden combinar con zapatos de nervios y cinturones de obligaciones.

En la cabeza se estilan las preocupaciones y agobios que resaltan la figura desfigurada por comer rápido. Como complementos están teniendo mucho éxito los relojes con poco tiempo y las “corbatas” de dos bolas a la altura de la barbilla…

En fin, es la condición de estudiante, con sus malos momentos en febrero y junio y sus fiestas el resto del año. Pues nada, mucho ánimo y mucha suerte a los que dentro de poco empiezan a pegar los codos a la mesa.

Hoy mi canción es: “Enamorado de la moda juvenil” Radio Futura

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