Una discusión política ¿Qué es el Posneoliberalismo?
¿Se trata de una nueva categoría económica y política que rompe radicalmente con la tradición del neoliberalismo en América Latina o más bien es una especie de evolución de éste? Este concepto, creado en Latinoamérica, es objeto de debate entre los expertos.
La discusión sobre el significado del “posneoliberalismo” no es académica sino política, señala Pablo Dávalos, exviceministro de Economía del Ecuador cuando Rafael Correa era ministro de esa cartera (durante el gobierno de Lucio Gutiérrez), quien también es asesor de la Conaie (la organización indígena más grande del Ecuador) y miembro del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).Otros académicos de Clacso, como Norma Fernández y Emir Sader, o el sociólogo y politólogo Atilio Borón, han acuñado y utilizado el concepto de posneoliberalismo para diferenciar a los nuevos gobiernos de izquierda en la región de aquellos gobiernos neoliberales adscritos a la agenda del Consenso de Washington, intentando así ubicar en la nueva geopolítica a los regímenes progresistas latinoamericanos.Los gobiernos progresistas cambiaron el sentido de las políticas públicas haciéndolas más inclusivas y con mayor sensibilidad social, preocupándose por la inversión social y la lucha contra la pobreza. Con estos cambios, los citados expertos tienden en general a asumir que toda recuperación del Estado constituye en una ruptura fuerte con el neoliberalismo.Dávalos, sin embargo, no concuerda con esta interpretación.
Posneoliberalismo como “neoliberalismo institucional”En un trabajo sobre el capitalismo financiero, los académicos franceses Michel Aglietta y Antoine Rebérioux afirman que el discurso del neoliberalismo y su apelación a la liberalización de los mercados de capitales y la flexibilización laboral correspondía a esa transición del capitalismo desde la industrialización hacia la financiarización. En cambio, el capitalismo del siglo XXI ya es profundamente financiarizado: “apuesta al riesgo, lo produce, lo genera y lo establece como condición de posibilidad de la economía mundial, porque la gestión de riesgo le permite crear niveles de rentabilidad jamás imaginados y que superan incluso la rentabilidad de la especulación financiera”, afirma Dávalos.Considerando aquello, ya no es la capacidad productiva de una sociedad la que se integra a los circuitos de la especulación y financiarización sino el conjunto de la sociedad.Por tanto, “el marco teórico del neoliberalismo clásico resulta insuficiente para comprender esa mercantilización e incorporación de toda la vida social a los circuitos financiero-especulativos y de gestión del riesgo de esa especulación, porque su episteme está acotada a los mecanismos monetarios y mercantiles de la circulación y la producción”.Para el economista ecuatoriano, el nuevo marco teórico (en realidad un marco teórico ampliado) para poder dar cabida a este nuevo discurso económico son las instituciones.“Se trata de la visión liberal de las sociedades en las cuales las instituciones representan las reglas de juego de actores individuales que tienden a maximizar su egoísmo. En consecuencia, el marco teórico que emerge en la financiarización y administración del riesgo es aquel que toma como referencia a las instituciones como conjunto de la vida social e histórica”, destaca. De esta manera, el neoliberalismo tradicional y monetarista se transforma en un “neoliberalismo institucional”. Es un discurso que entra en contradicción con la teoría tradicional del neoliberalismo, pero que obedece “a una presión desde los circuitos de la especulación y la gestión de riesgo de esa especulación, por involucrar a todas las instituciones sociales en su juego especulativo”.
El Estado, instrumento de la “acumulación por desposesión”
La “acumulación por desposesión” es una hipótesis originalmente propuesta por Rosa Luxemburg y retomada por el geógrafo marxista David Harvey. Marx decía que el periodo de la acumulación originaria del capitalismo estuvo conformado por momentos de explotación, saqueo, violencia (desposesión). Harvey considera que estas dinámicas aún continúan en el capitalismo de la periferia. Según Dávalos, la acumulación por desposesión “se inscribe en el interior de una trama institucional que sirve de soporte a la financiarización y la gestión de riesgo del capitalismo especulativo. El eje más importante de esa trama institucional es el Estado. Sin el Estado no hay soporte para esa trama institucional y sin esa trama la especulación financiera y la gestión de riesgo perderían una de sus principales bazas”. Un ejemplo de esto es el mercado de carbono que involucra a los principales bancos del mundo y que generó en el año 2012 instrumentos derivados por cerca de 200 mil millones de dólares. Todo esto “sería imposible sin la existencia del Estado y las regulaciones de cambio climático”, por lo que el neoliberalismo institucional “necesita del Estado como actor fundamental de la economía global”.El posneoliberalismo es entonces un proceso complejo que si bien aparenta una ruptura con el Consenso de Washington, continúa con los cambios institucionales y sociales imprescindibles para garantizar la acumulación en el capitalismo tardío, dice Dávalos. “Aquello que está en disputa no es la colonización monetaria y fiscal que realizó el FMI sino la puesta en valor de las instituciones por la vía del extractivismo minero, de las industrias de los servicios ambientales, transgénicos, agrocombustibles, ejes multimodales de transporte, etc.”.


