Cartografía Mundialista
La Dignidad de los haitianos
Los pronósticos le reservaban goleadas, despedidas prematuras y una cosecha nula de goles. Pero el fútbol, a veces, se empeña en desobedecer
Cuando Bolivia pierde catastróficamente (es decir, casi siempre), solemos recurrir a una frase que funciona como consuelo y resignación al mismo tiempo: "Por lo menos estamos por encima de Haití".
Ese pequeño país caribeño de apenas 27.700 kilómetros cuadrados y once millones de habitantes, con capital en Puerto Príncipe, es una nación golpeada por terremotos, huracanes, crisis políticas y una violencia que hoy mantiene a buena parte de su población bajo el control de bandas armadas.
Como si todo eso no fuera suficiente, Haití ni siquiera pudo disputar buena parte de sus eliminatorias en su territorio. La crisis de seguridad y la violencia que azotan al país obligaron a la selección a jugar varios de sus partidos como local en campos neutrales, lejos de Puerto Príncipe y de su gente.
Y, sin embargo, este año se dio el lujo de disputar una Copa del Mundo después de cincuenta y dos años.
Su única participación había sido en Alemania 1974. Perdió sus tres partidos frente a Italia, Polonia y Argentina, pero dejó una huella imborrable gracias a Emmanuel Sanon. Aquel delantero marcó dos goles y uno de ellos pasó a la historia por romper una racha de casi dos años sin que el legendario Dino Zoff recibiera un tanto.
Para este Mundial, Haití llegaba con la etiqueta de cenicienta. Los pronósticos le reservaban goleadas, despedidas prematuras y una cosecha nula de goles. Pero el fútbol, a veces, se empeña en desobedecer a los pronósticos.
Porque más allá de los resultados, los haitianos nunca se doblegaron. Contra Escocia les arrebataron la posibilidad de un empate que parecía merecido. Frente a Brasil jugaron un segundo tiempo con eso que nunca se negocia: LA DIGNIDAD, generando ocasiones suficientes como para convertir uno o dos goles. Y ayer llegaron a ponerse dos veces por delante ante la poderosa Marruecos, dejando en evidencia cuánto ha crecido aquel equipo diminuto que muchos creíamos condenado a no regresar jamás a una Copa del Mundo.
Y sí, después de haber visto competir a los haitianos de manera más que loable tendremos que buscar otro país para nuestra triste y acostumbrada resignación.
En medio de la vorágine noticiosa del país, más crispado que de costumbre, tres de las mejores plumas del país se unen para ofrecer una crónica mundialista distinta. Desde este martes y hasta la final del 19 de julio, Erik Ortega, Alfonso Cortez y Rafael Sagárnaga, coordinados por el director de El País Jesús Cantín, compartirán reflexiones, emociones y expresiones del “evento futbolístico más grande del planeta” y todo lo que mueve a su alrededor, porque “el fútbol nunca fue solo fútbol”, sino una excelente metáfora a través de la que se explica la vida, el mundo y sí, también el propio fútbol.
De momento se han sumado Karina Vargas, Mariana Ruíz, Marcelo Suárez y Pablo Carbone ¿Quieres sumarte? Escríbenos a [email protected]








